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  • 5 Estrategias de Batalla para Ganarle al Temor

    5 Estrategias de Batalla para Ganarle al Temor

    “Quien se atreve gana”. 

    Este lema ampliamente admirado del Servicio Aéreo Británico a menudo ha sido repetido por el ejército de los Estados Unidos durante misiones especiales o peligrosas como motivación para vencer y conquistar. En esencia, es un llamado a desafiar el miedo para lograr la victoria frente a circunstancias peligrosas. Es un llamado a elevarte valientemente por encima de todo lo que la carne te dice que pienses, sientas y hagas.

    Como cristianos, podemos ver un tema similar en toda la Biblia. El que se atreve a creerle a Dios, permanecer en la fe, enfrenta la persecución, le cree a Dios y obtiene la victoria. Atreverse significa tener el coraje de enfrentar algo con valentía sin cuestionarse a sí mismo o pensar en los “qué pasaría si”.

    En los Ministerios Kenneth Copeland, le estamos declarando la guerra al temor. ¿Te atreves a unirte a nosotros? ¿Te atreves a mirar al temor a la cara y responder con la Palabra de Dios? ¿Te atreves a tener fe cuando todos a tu alrededor dicen que debes tener miedo? Para ayudarte a prepararte para la batalla, hemos reunido 5 estrategias de batalla para ganarle la batalla al temor que te  convertirán en el guerrero espiritual que fuiste creado.

    1. Hazle Frente al Temor

    “Porque no nos ha dado Dios el espíritu de temor.” –2 Timoteo 1:7 (RVC)

    Algunos de los mejores soldados del mundo, en particular las unidades de fuerzas especiales, están capacitadas para enfrentar el miedo de frente. Eso es porque saben que el miedo es una gran amenaza para el éxito. Hace que todas las personas, no solo los soldados, tomen malas decisiones, lo que a menudo resulta en un fracaso.

    Es esa misma razón por la que Jesús hizo un gran esfuerzo para librarnos de todo temor y opresión. Jesús no hizo frente a las obras del diablo. Él las destruyó. Ese due su propósito para venir a esta tierra (1 Juan 3:8). Él destruyó el poder del pecado y de la muerte, y nos libró a nosotros que estábamos en la esclavitud del temor (Hebreos 2:14-15).

    Si bien la mayoría de nosotros nunca enfrentaremos las experiencias que amenazan la vida de una unidad de fuerzas especiales, podemos tomar una pista de cómo se preparan, practican, se burlan del temor, se ven teniendo éxito y cuidan su diálogo interior. ¿Te suena familiar? Cada uno de ellos está en línea con la forma en que la Biblia nos dice que respondamos al temor. En otras palabras, estamos llamados a enfrentarnos al temor y negarnos a permitirle la última palabra.

    Aunque ya no tenemos que estar sujetos al temor, todavía vivimos en un mundo que está cautivo por él. Esto significa que lo encontraremos y tendremos que lidiar con él. Hay una gran diferencia entre simplemente lidiar con el temor, tratar de “sobrevivir” en la vida mientras nos permitimos estar sujetos a toda su opresión, y ser completamente libres de la opresión del temor para siempre.

    ¿Te atreves a hacerle frente al temor cuando intente atacarte?

    Tendrás que prepararte, practicar y visualizarte enfrentándote al temor antes de que suceda. Mírate a ti mismo resistiendo al diablo y ganando. Habla sólo la verdad de la Palabra. El diablo nunca puede ganar contra la Palabra de Dios.

    2. Usa Contra-inteligencia

    “pues no ignoramos sus artimañas.” –2 Corintios 2:11 (NVI) 

    Tu enemigo planea usar una arma contra ti. Es bastante poderoso y, a menudo, muy efectivo para derrotar a su víctima prevista. Pero hay un punto débil en el armamento, y solo una cosa puede destruirlo, sin falta.

    Para ganar la guerra contra el temor, necesitarás usar contra-inteligencia en tu estrategia de batalla. La buena noticia es que esta información ya ha sido compilada para ti. Aquí está el resumen:

    1. Tu enemigo planea robar, matar y destruir todo lo que pueda (Juan 10:10).

    2. Él va a usar el miedo, toda forma de pánico, para cruzar tus fronteras y obtener acceso (Isaías 41:10; Proverbios 29:25).

    3. El armamento del temor es poderoso y solo puede ser derrotado con un misil de la Palabra de Dios (1 Juan 4:18).

    4. El arma que destruye el temor es esta: EL AMOR (1 Corintios 13:8).

    Una vez que hayas identificado la amenaza y determinado su curso de acción, es hora de ganar la guerra contra el temor desplegando tu arma: EL AMOR. El amor perfecto echa fuera el temor. La protección del Salmo 91 proviene de morar en el lugar secreto del Altísimo. Habitar en el lugar secreto sólo es posible si recibes Su Amor; ámalo con todo tu corazón, mente, alma y fuerzas; y ama a tu prójimo como a ti mismo.

    Para ganar la guerra contra el temor, estudia sobre el amor. Lee sobre esto en todas partes donde pueda encontrarlo en la Palabra de Dios, lee libros al respecto, escucha enseñanzas al respecto, habla versículos sobre el amor. No te permitas salirte de la línea del amor bajo ninguna circunstancia. Sigue disparando tus misiles de amor, y estarás seguro de ganar la guerra porque el amor nunca falla.

    3. Planifica un Triple Ataque

    “Recita siempre el libro de la ley y medita en él de día y de noche; cumple con cuidado todo lo que en él está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito”. –Josué 1:8 (NVI)

    Uno de los más grandes guerreros de la Biblia fue Josué. Uno de los dos únicos que tuvo la fe y el coraje para tomar la Tierra Prometida, sucedió a Moisés antes de pasar décadas de su vida en la batalla, mientras tomaba la tierra sección por sección. ¿Las instrucciones de Dios para el éxito? Tres cosas.

    1. No pares de declarar la Palabra de Dios.

    2. Medita en la Palabra continuamente.

    3. Haz todo lo que está escrito en la Palabra de Dios.

    En otras palabras, la presencia de Dios con Josué no fue suficiente para ganar la batalla contra el temor que pronto enfrentaría y vencería. Josué también tenía un papel que desempeñar. Josué debía hablar la Palabra… meditar la Palabra… y hacer la Palabra. Y debía hacer las tres cosas continuamente, solo entonces vencería el miedo, prosperaría y tendría buen éxito.

    Entonces, ¿en qué le dijo Dios a Josué que meditara?

    La Palabra de Dios… el Amor de Dios, porque es ese Amor el que echa fuera el temor, cuando te enfocas en la Palabra de Dios, el miedo desaparecerá en el aire. No lo verás más, simplemente se… habrá ido.

    Deshacerse del temor requiere alguna acción de nuestra parte. Al igual que Josué, tenemos que meditar, prestar atención constantemente a la Palabra de Dios.

    Eso significa mantener nuestras mentes fijas en Él, en Su PALABRA y en Su Amor. Y tenemos que hacer eso hasta que recibamos la revelación de Hebreos 13:5-6: “Porque Él mismo ha dicho: ‘Nunca te dejaré ni te desampararé’. Así que podemos decir con valentía: ‘El SEÑOR es mi ayudador; no temeré ¿Qué puede hacerme el hombre?’”

    En estos tiempos, no podemos saturar nuestras mentes con todos las noticias sobre la muerte, la destrucción, la guerra y el terrorismo, y aún así pretender caminar sin temor. Tenemos que dejar de pensar en lo que dice el mundo y centrarnos en lo que dice la Palabra.

    Toma el plan de Dios para el éxito de Josué y ponlo en práctica como tu propia estrategia de batalla. Es un plan de ataque garantizado para ganarle la guerra al temor.

    4. Mantén tu Compostura Espiritual

    “Resistir hasta el fin con firmeza”. –Efesios 6:13 (NVI)

    No es ningún secreto que el diablo usa artillería de fuego contra el pueblo de Dios. Es lo que el pastor George Pearsons llama “la técnica del amontonamiento”. Una cosa tras otra, tras otra, todo al mismo tiempo. Esta técnica está diseñada para desgastarte y obligarte a renunciar.

    Para ganar la guerra contra el miedo, cuando te disparan una cosa tras otra para tratar de asustarte, es fundamental que mantengas la compostura espiritual. Eso es lo que Pablo estaba diciendo cuando nos instruyó a ponernos la armadura de Dios para la batalla espiritual. Una vez que hemos hecho todo, lo siguiente es ponernos de pie.

    Estar de pie no es un acto pasivo. Es una decisión intencional de mantenerse firme en la fe sin desmayar ni darse por vencido. Eso se debe a que no puedes permitirte renunciar o desmoronarte.

    Ganas la guerra contra el temor cuando mantienes la compostura espiritual, sin importar cuántos dardos de fuego te lancen. No te rindas Estás a punto de ganar.

    5. Nunca Toques la Campana

    “Si no nos damos por vencidos”. –Gálatas 6:9 (NVI)

    Durante el entrenamiento de los Navy SEAL, conocido como uno de los entrenamientos militares físicos y mentales más intensos del mundo, una campana de bronce se encuentra en el centro del recinto de entrenamiento a la vista de todos los estudiantes. El día 1, todos los aspirantes a SEAL son conscientes de que si quieren detener las dificultades, el dolor, el frío, los entrenamientos brutales, todo lo que tienen que hacer es tocar la campana, todo lo que tienen que hacer es renunciar.

    En la guerra, el miedo está diseñado para debilitar al enemigo y finalmente lograr que se retire, que se rinda. Eso es lo que tu enemigo también está tratando de hacer. Te quiere tan lejos con miedo que te volverás más y más débil hasta que simplemente te rindas.

    Esta es la estrategia de batalla más importante de todas: nunca toques la campana. Cuando renuncias, renuncias a tus derechos y dejas que el diablo gane. Cuando renuncias, pierdes la determinación audaz como un león que siempre cumple la promesa.

    No importa lo difícil que sea en este momento, no te atrevas a renunciar. No renuncies a lo que Dios ha puesto en tu corazón. Tienes en tu ADN espiritual lo necesario para vencer,  Jesucristo pagó un alto precio para darte todo lo que necesitas para ganar. ¡Puedes ganarle la batalla al temor y vivir una vida llena de alegría y paz!

    Nunca toques el timbre.

     Estas cinco estrategias de batalla te ayudarán a ganar la batalla al temor. ¿Quieres ganar en esta vida? Atrévete a mirar al temor a la cara y resistirlo en el Nombre de Jesús, sin importar las circunstancias. Atrévete a tener fe cuando todos a tu alrededor dicen que debes tener temor. Atrévete a seguir aguantando incluso cuando creas que ya no te queda nada en ti. “Quien se atreve gana”.

  • ¿Qué Hacer Mientras Esperas una Respuesta a tus Oraciones?

    ¿Qué Hacer Mientras Esperas una Respuesta a tus Oraciones?

    por Gloria Copeland

    ¿Has estado orando por algo? ¿La respuesta a una pregunta en particular? ¿La solución a un problema? ¿El cumplimiento de un deseo profundo? Si es así, entonces estás esperando una respuesta a tu oración. Alégrate por qué Dios está en el negocio de responder oraciones. Ahora bien, eso no significa que obtendrás todo lo que pidas, exactamente cuando lo pidas. A veces tienes que ser como un agricultor que planta una cosecha. Hay que sembrarla, regarla y esperar a que crezca.

    En lugar de sembrar una semilla física en la tierra, siembras una espiritual. Esto requiere un proceso de cuatro pasos:

    1. Siembra tu semilla

    Siembra la semilla del amor, la fe, las finanzas… o lo que sea por lo que estás creyendo. Por ejemplo, si estás creyendo por pagar tus deudas financieras, siembra una semilla financiera para ayudar a aliviar las deudas  de otra persona. Si estás creyendo por una familia propia, entonces invierte tiempo en otra familia ofreciéndote a cuidar los niños o ayudar con alguna necesidad del hogar.

    2. Mantente enfocado en la Palabra

    Después de haber sembrado tu semilla, es hora de mantener tus ojos y tu corazón enfocados en lo que dice la Palabra de Dios al respecto. Encuentra pasajes de las Escrituras relacionados con tu necesidad. Este sitio web está repleto de artículos y pasajes de las Escrituras para ayudarte a defender tu oración, desde las finanzas hasta la sanidad divina, problemas de relaciones y más.

    3. Habla la Palabra

    Riega tu semilla hablando la Palabra sobre ella. La Palabra de Dios irá a trabajar en tu semilla y te dará el alimento que necesitas para crecer.

    4. Mantente Fortalecido

    Cuando te vienen dudas a la mente que dicen: Esto no va a pasar, nunca tendré contestadas mis oraciones, mantente firme. Continúa hablando la Palabra sobre tu semilla. La Palabra de Dios hará dos cosas durante este tiempo: continuar trabajando en tu semilla y eliminar los pensamientos negativos de tu mente.

    Mientras esperas una respuesta a tu oración, no te des por vencido. Se diligente en velar pacientemente, esperar y usar la Palabra para regar y cultivar tu semilla. Pronto, comenzarás a ver algo de movimiento. Comenzarás a ver un crecimiento. Y finalmente, recibirás tu cosecha: ¡tu oración contestada!

    ¡No desentierres tu semilla antes de tiempo!

    Génesis 8:22 en la Biblia Amplificada, edición clásica, dice: “Mientras la tierra permanezca, no cesarán la siembra y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, el día y la noche”. Por el bien de la ilustración, separa esas dos palabras—siembra y cosecha—en tres palabras…semilla, tiempo y cosecha…porque ninguna cosecha es inmediata. Es un proceso que lleva tiempo.

    Se necesita fe en la Palabra, y trabajo en la semilla, procesándola. La pones en el suelo y esperas pacientemente. No vas a desenterrarla para ver si todavía está allí. No, la fe sabe que todavía está en la tierra, y la paciencia espera que llegue a la madurez.

    Tomará algún tiempo, pero habrá una cosecha en tu oración sí permaneces en ella. En la parábola de Jesús en Lucas 8:15, Él dijo del hombre que sembró en buena tierra, “en buena tierra son los que con corazón bueno y recto, habiendo oído la palabra, la guardan, y dan fruto con paciencia” (RV). 

    Eso puede ayudarte a ser paciente. Puede ayudarte a darte cuenta de que es solo cuestión de tiempo antes de que llegue tu cosecha, tu respuesta a la oración. Tu trabajo, en este punto, es plantar tu semilla en buena tierra, mantenerla regada con la Palabra, dejar que la Palabra elimine la duda y luego esperar pacientemente hasta que llegue el tiempo de la cosecha. 

    ¡No abandones tu oración! ¡Porque cualquier semilla que hayas plantado según la Palabra, llegará la cosecha!

    Tu respuesta a la oración es que la cosecha (¡tu cosecha!) llegará exactamente cuando la necesitas. Dios sabe cuándo es el momento adecuado… y cuando la necesites, ¡estará allí!

  • ¡La Sanidad funcionará para Ti!

    ¡La Sanidad funcionará para Ti!

    4 Fundamentos para construir tu confianza cuando estás en una lucha contra la enfermedad

    Dios está COMPLETAMENTE comprometido cuando se trata de tu sanidad. Él ha hecho todo lo posible para convertirte en un arma, para que detengas las obras de Satanás (Efesios 6:10-18).

    Sin embargo, como en cualquier pelea, la victoria solo llega cuando tienes las armas, las estrategias correctas, y la confianza para usarlas. Es por eso que, cuando estás en una lucha contra cualquier tipo de enfermedad o dolencia, es tan vital desarrollar tu confianza espiritual como es cuidar de tu sistema inmunológico.

    Aquí hay cuatro fundamentos para construir confianza que te ayudarán a profundizar, mantenerte firme y permanecer en el camino hacia la cima cada vez que tenga que enfrentarse al enemigo cuando se trata de tu salud o la de otra persona. ¡La sanidad funcionará para ti!

    Fundamento No. 1: Jesús el Victorioso Sanador

    “ Un día en que todos acudían a Juan para que los bautizara, Jesús fue bautizado también. Y mientras oraba, se abrió el cielo, y el Espíritu Santo bajó sobre él en forma de paloma. Entonces se oyó una voz del cielo que decía: «Tú eres mi Hijo amado; estoy muy complacido contigo»” Ahora bien, Jesús mismo tenía como treinta años cuando comenzó su ministerio. –(Lucas 3:21-23, NVI)

    Si hiciste una lectura rápida de los libros de la Biblia escritos por Mateo, Marcos, Lucas y Juan, o una encuesta aleatoria de la corriente principal de los cristianos hoy en día, el tema principal que probablemente se destacaría en el ministerio de Jesús es el hecho de que Él era un sanador, porque sanar a la gente era algo que Jesús hacía frecuentemente.

    • “La gente le traía a todos los que estaban enfermos… y él los sanaba”. –(Mateo 4:24, NVI)

    • “Con una palabra…[él] sanó a todos los enfermos”. – (Mateo 8:16, NVI)

    • “Lo siguió una gran multitud, y sanó a todos los que estaban enfermos”. –(Mateo 12:15, NVI)

    • “Dondequiera que iba…. todos los que tocaban [su manto] fueron sanados”. –(Marcos 6:56, NVI)

    • “La gente traía a Jesús a todos los que tenían diversas enfermedades, y… él los sanaba”. –(Lucas 4:40, NVI)

    • “Se difundió la noticia de él… de modo que acudían multitudes para oírle y para ser sanados de sus enfermedades”. –(Lucas 5:15, NVI)

    Jesús era conocido por sanar. La sanidad fue gran parte de Su ministerio hace más de 2000 años, y es una gran parte de Su ministerio hoy.

    A menudo se ha pensado, y enseñado, que Jesús se centró tanto en la sanidad porque necesitaba demostrar su divinidad (¡como si tuviera que ganarse el derecho de sentarse en el trono de Dios!). Pero eso no es cierto. 

    Además, Jesús nunca discutió abiertamente que Él era Dios hecho carne. Él solo habló y ministró a las personas desde Su identidad como el Hijo del Hombre (uno de nosotros), que es como típicamente se refería a Sí mismo. De hecho, eche un vistazo más de cerca a los Evangelios y encontrará que Jesús nunca se atribuyó el mérito de ninguna de las señales y prodigios sobrenaturales realizados durante Su ministerio.z

    No mucho después de ser bautizado (Lucas 3), Jesús llegó a Su ciudad natal y anunció: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para traer la buenas nuevas…” (Lucas 4:18-19).

    A partir de ese momento, Jesús atribuyó todas las señales, prodigios y milagros a su Padre: “Las palabras que yo les comunico, no las hablo como cosa mía, sino que es el Padre, que está en mí, el que realiza sus obras”, solía decir (Juan 14:10).

    Jesús nunca sanó a nadie; el Espíritu Santo obrando a través de Él lo hizo. No fue el ministerio de Jesús, era el del Espíritu Santo, lo cual era una distinción crítica debido a lo que sucedería, estaba a punto de ocurrir un traspaso importante, uno que impactaría nuestras vidas 2000 años después. Fue una transferencia que no dejaría ninguna duda en nuestras mentes sobre la “Sanidad” y nuestro papel en ella.

    Fundamento n.º 2: La Sanidad Funcionó para los 12

    “Reunió a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar a los espíritus malignos y sanar toda enfermedad y toda dolencia…. »Cuando vayan, anuncien este mensaje: “Ya está por llegar el reino de Dios”. »Sanen también a los enfermos. Devuélvanles la vida a los muertos. Sanen a los leprosos, y libren de los demonios a la gente. ¡No cobren nada por hacerlo, pues el poder que Dios les ha dado a ustedes tampoco les costó nada! – (Mateo 10:1, 7-8, TLA)

    Como nuestro campeón sanador, Jesús no perdió tiempo en demostrar a sus discípulos el amor y la compasión de Dios a través del ministerio de sanidad. Luego los envío para que fueran y hicieran lo mismo: “¡libremente!”

    Empoderados con autoridad, un mensaje simple y con mucho poder, salieron los doce, según el relato de Lucas, el plan de Dios salió como se esperaba… “Partiendo los apóstoles, iban por las aldeas con la maravillosa noticia del reino de Dios, y sanaban enfermedades por donde pasaban” (Lucas 9:6, TPT).

    Donde había solo una persona a través de la cual Dios podía “hacer Sus obras” (Jesús), ahora habían 12. Sin embargo, lo más importante es que Dios había establecido un precedente, un patrón, una nueva forma de construir y avanzar Su reino. Encontramos el modelo establecido en Mateo 9:35 (NVI), justo antes de que Jesús delegara a sus discípulos:

    “Jesús recorría todos los pueblos y aldeas, enseñando en las sinagogas, proclamando las buenas nuevas del reino y sanando toda enfermedad y dolencia”.

    Enseñar, proclamar, sanar. (Palabra clave: Sanidad).

    Dios envió a Jesús al mundo para redimir Su relación con la humanidad y destruir las obras de Satanás (1 Juan 3:8). Y una de las principales estrategias de Dios para poner fin a las obras del diablo fue la sanidad…

    “Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, el cual anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él” (Hechos 10:38, NVI). Con una estrategia de trabajo establecida y un patrón fácil de seguir que había sido bien probado, era hora de que Jesús ejecutara el plan con sus 12 discípulos originales, y funcionó. Pero ese era sólo el inicio.

    Porque justo antes de que Jesús enviara a sus futuros 12 apóstoles (o 11 ya que Judas nunca se convirtió en apóstol), les encargó esto: “«La cosecha es abundante, pero son pocos los obreros —les dijo a sus discípulos—. Pídanle, por tanto, al Señor de la cosecha que envíe obreros a su campo»” (Mateo 9:37-38, NVI).

    Fundamento n.° 3: La Sanidad Funcionó para los 72

    “Después de esto, el Señor escogió a otros setenta y dos[a] para enviarlos de dos en dos delante de él a todo pueblo y lugar adonde él pensaba ir «Es abundante la cosecha —les dijo—, pero son pocos los obreros. Pídanle, por tanto, al Señor de la cosecha que mande obreros a su campo…Sanen a los enfermos que encuentren allí y díganles: “El reino de Dios ya está cerca de ustedes”…»El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza a mí, rechaza al que me envió»” – (Lucas 10:1-2, 9, 16 NVI)

    Aparentemente, los 12 discípulos tomaron en serio la petición de oración de Jesús de “traer trabajadores” y la siguieron. Porque no mucho después de que regresaron de su misión, Jesús pudo comisionar y enviar otros 72.

    ¿Y cómo les fue?, Lucas 10:17 nos dice: “Cuando regresaron los setenta y dos discípulos, le dijeron con alegría: ¡Señor, hasta los demonios nos obedecen cuando usamos tu nombre!”.

    El plan de Dios ahora se había vuelto viral. El patrón establecido por Jesús funcionó para los 12, y ahora para los 72. Sin embargo, una gran diferencia fue que el plan y el patrón se habían desarrollado en una persona: 72 “personas”, para ser exactos.

    Jesús les había dicho: “Cualquiera que os acepte [o rechace] a vosotros también me está aceptando [o rechazando] a Mí”. Eso significaba que no habría distinción entre Jesús y los 12 o los 72. El mismo Espíritu Santo operaría efectivamente a través de todos ellos, la misma unción para enseñar, predicar y sanar, produciendo los mismos resultados.

    Una vez más, el plan funcionó y los resultados fueron exponenciales, pero pronto llegaría la verdadera prueba. Sin embargo, antes de eso, Jesús tuvo que desafiar a sus discípulos a alcanzar un nivel aún más alto: “El que cree en mí, hará las mismas obras que yo he hecho”, les dijo, “y aún mayores, porque yo voy a estar con el Padre” (Juan 14:12).

    Jesús lanzo un gran reto a sus discípulos en esa sola declaración, pero el tiempo era corto y los necesitaba listos para su partida, y el hecho de que los dejara atrás no era en absoluto como se imaginaban que esto se desarrollaría.

    La verdadera sorpresa fue la idea de que, sin Jesús, ¿cómo podrían hacer MÁS, más de lo que ya habían experimentado?

    La revelación completa se produjo cuando Jesús pasó a decirles: “ Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre: el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará[a] en ustedes.” (Juan 14:16-17). 

    Jesús sabía que “obras mayores” vendrían con el Espíritu Santo, entonces, con algo de experiencia y la total confianza de Jesús en ellos, los discípulos estaban listos para continuar donde Él los dejaría, ¡y ahora, no había nada que no pudieran hacer!

    Fundamento n.° 4: La Sanidad Funcionará para Ti

    “Los que pertenecen a la iglesia pueden tener distintas capacidades, pero todas ellas las da el mismo Espíritu…Se pueden realizar distintas actividades, pero es el mismo Dios quien da a cada uno la habilidad de hacerlas. Dios nos enseña que, cuando el Espíritu Santo nos da alguna capacidad especial, lo hace para que procuremos el bien de los demás”. –(1 Corintios 12: 4, 6-7, TLA)

    A estas alturas, probablemente ya te has dado cuenta de que todos los que Jesús llamó y ordenó en Su ministerio, se enfrentaron principalmente a la enfermedad y la dolencia. Fue Su marca entonces; esta es Tu labor hoy.

    La pregunta es: ¿Quiénes están incluidos en los “llamados y ordenados”?

    Las palabras de despedida de Jesús a sus discípulos responden a esa pregunta:

    “«Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas nuevas a toda criatura.[a]  El que c

  • 7 Hechos Sobre tu Autoridad como Creyente

    7 Hechos Sobre tu Autoridad como Creyente

    por Kenneth Copeland

    Como nuevas criaturas, hemos sido puestos en una posición de poder y autoridad, una posición que Dios nos ha delegado a través de Jesucristo. Junto con esa autoridad vienen ciertas responsabilidades. Quiero que examinemos la Palabra de Dios con respecto a esa posición y la autoridad que tenemos en Él.

    Cuando hiciste a Jesucristo el Señor de tu vida, Colosenses 1:13 dice que fuiste librado del poder de las tinieblas. La palabra poder se traduce literalmente como autoridad. Has sido librado del poder o autoridad de las tinieblas y puesto en el reino de Dios. Jesús dijo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Id, pues… (Mat. 28:18,19). Ese poder te fue dado como parte de tu herencia en Cristo Jesús. Has entrado en esta posición de autoridad porque estás en Él.

    La Palabra dice que la justicia ha venido sobre todos los hombres (Rom. 5:18). Tu puedes preguntarte: “Entonces, ¿por qué no todos se vuelven justos?” Porque para recibirlo, tienes que actuar en justicia desde el punto de vista de la autoridad.

    El 2 de noviembre de 1962, usé mi autoridad como ser humano y tomé una decisión. Tomé la decisión de recibir a Jesús como Él Señor de mi vida. En ese momento, la justicia que había estado sobre mí vino a mi interior. Fui hecho la justicia de Dios en Cristo. 2 Corintios 5:21 dice: Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado; para que fuésemos hechos la justicia de Dios en él.

    #1 – JESÚS ASEGURÓ NUESTRO PODER Y AUTORIDAD

    Jesús logró asegurar todo el poder al ir a la cruz, morir de una forma horrible, sufrir el castigo por el pecado y derrotar a Satanás en el abismo del infierno. Vino a la tierra como hombre por una razón: recuperar la autoridad que Satanás le había robado a través de la desobediencia de Adán en el jardín. Jesús fue llamado el último Adán (1 Corintios 15:45). Después de asegurar ese poder y autoridad, Él lo entregó libremente en manos de aquellos que creerían en Él, tú y yo.

    No es suficiente para nosotros simplemente aceptar el trabajo de Jesús en el Calvario. Somos responsables de mucho más. Las palabras de Jesús en el capítulo 16 de Marcos no estaban destinadas únicamente a la iglesia primitiva. Sus palabras son tan vitales y reales hoy como cuando fueron pronunciadas por primera vez.

    Jesús se apareció a Sus discípulos después de Su resurrección de entre los muertos. Sus palabras para ellos forman el fundamento básico para la obra de la iglesia del Nuevo Testamento. Fue en ese momento que Él delegó la autoridad para llevar a cabo esa obra. Comenzando en el versículo 15, Jesús dijo:

    “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen; En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; Tomarán en las manos serpientes; y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.”

    #2 – TENEMOS AUTORIDAD PARA PREDICAR EL EVANGELIO

    Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. Todo creyente nacido de nuevo tiene la autoridad y la responsabilidad de predicar el Evangelio de Jesucristo en esta tierra. Si no puedes ir, entonces puedes enviar a alguien en tu lugar.

    Y estas señales seguirán a los que creen….Quiero que noten quién ha de hacer todas estas cosas: los que creen. Las señales seguirán a los creyentes que actúan con fe y hablan con denuedo en el nombre de Jesús. ELLOS echarán fuera demonios; ELLOS hablarán en lenguas nuevas; ELLOS impondrán las manos sobre los enfermos, etc. El creyente es el que tiene el poder y la autoridad para hacer estas cosas.

    El versículo 20 dice:  Ellos salieron entonces y predicaron por todas partes, y el Señor los ayudaba confirmando la palabra con las señales que la acompañaban. Dios confirmará Su Palabra, pero primero tiene que ser presentada. Ahí es donde entramos tú y yo. Dios no predica; Él nos ha dado la autoridad para predicar. Dios no pondrá las manos sobre los enfermos. Él traerá la sanidad, pero tú y yo como creyentes debemos poner las manos sobre los enfermos por fe, creyendo que Dios cumplirá Su Palabra.

    #3 – TENEMOS AUTORIDAD PARA ESTAR EN CONTRA DE SATANÁS

    Una de las áreas más vitales de la autoridad del creyente es su poder para enfrentarse con éxito a Satanás. Efesios 4:27 dice: Ni deis lugar al diablo. En el sexto capítulo de Efesios, el Apóstol Pablo describe la armadura que nosotros como creyentes debemos usar en el combate contra Satanás.

    Explica cada pieza de esa armadura. Es la armadura de Dios. Ni una sola vez dice que Dios te pondrá la armadura o que Dios peleará contra el diablo por ti. TU eres el sujeto entendido de estos versículos. Él dice: “Por lo demás, hermanos míos, manténganse firmes en el Señor y en el poder de su fuerza. Revístanse de toda la armadura de Dios, para que puedan hacer frente a las asechanzas del diablo. La batalla que libramos no es contra gente de carne y hueso, sino contra principados y potestades, contra los que gobiernan las tinieblas de este mundo, ¡contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes! Por lo tanto, echen mano de toda la armadura de Dios para que, cuando llegue el día malo, puedan resistir hasta el fin y permanecer firmes”.

    Dios te ha dado el poder y la autoridad para enfrentarte a Satanás y a sus obras destructivas. Él ha provisto la armadura, pero es tu responsabilidad como creyente ponerte esa armadura y enfrentarte al diablo. Santiago 4:7 dice: Resistid al diablo, y él huirá de vosotros. La armadura y las armas están a tu disposición. Dios está ahí contigo para respaldar Su Palabra; pero todo es inútil a menos que tomes tu posición de autoridad y asumas la responsabilidad de usar lo que Él ha provisto. Tienes el poder y la autoridad para tomar la Palabra de Dios, el nombre de Jesús y el poder del Espíritu Santo y sacar a Satanás de tus asuntos. No ores pidiéndole a Dios que luche contra Satanás por ti. Tú eres el que está en autoridad. Asume tu responsabilidad y reprende directamente a Satanás y mantente firme en tu posición.

    #4 – ESTAMOS SENTADOS CON ÉL  EN UNA POSICIÓN DE AUTORIDAD

    En el primer capítulo de Efesios, Pablo hizo una oración por el cuerpo de creyentes en Éfeso. Una parte de esa oración era que ellos supieran la supereminente grandeza de su poder para los que creen (Efesios 1:19). Ese poder sumamente grande es el mismo poder que Dios usó para resucitar a Jesús de entre los muertos y ponerlo a Su propia diestra en los lugares celestiales. Efesios 1:21 nos dice que Jesús está sentado sobre todo principado y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra.

    La obra que Dios hizo en Jesús fue suprema. Resucitó a Jesús de entre los muertos y lo puso muy por encima de toda otra autoridad, no solo en este mundo, sino también en el mundo celestial. Luego, el versículo 22 dice que Dios sometió TODAS las cosas bajo Sus pies y lo puso a Él por cabeza sobre la iglesia, la cual es Su cuerpo. ¿Dónde están los pies? Están en el cuerpo. Como creyentes, somos parte de Su cuerpo, estamos sentados con Él en ese lugar de autoridad. ¡Alabado sea el Señor! Mira Efesios, capítulo dos: 

    “Y él os dio vida a vosotros, que estabais muertos en vuestros delitos y pecados… Aun cuando estábamos muertos en pecados, (Dios) nos dio vida juntamente con Cristo… Y juntamente nos resucitó, y nos hizo sentar juntos en los lugares celestiales en Cristo Jesús” (Efesios 2:1, 5, 6).

    Estamos sentados juntamente con Él. ¿Dónde? Muy por encima de todo principado y potestad y poder y señorío. Como creyente, has aceptado el sacrificio sustitutivo de Jesús en el Calvario. Por lo tanto, eres parte de Su cuerpo y estás sentado con Él en ese lugar celestial, equipado con el mismo poder y la misma autoridad que Él tiene.

    El gran poder que Dios obró en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos es el mismo poder creativo de Dios que obró en ti para darte vida cuando estabas muerto en tus delitos y pecados. En el momento en que hiciste a Jesucristo el Señor de tu vida, ese mismo poder se ejerció sobre tu espíritu muerto y no regenerado, haciendo que renaciera a la semejanza de Dios mismo. Todo hombre que está en Cristo Jesús es una nueva criatura: las cosas viejas pasaron, todas son nuevas y todas son de Dios (2 Cor. 5:17).

    “Como creyentes, somos parte de Su cuerpo y estamos sentados con Él en ese lugar de autoridad”.

    #5 – TENEMOS EL PODER DE LA PALABRA DE DIOS PARA EJERCER NUESTRA AUTORIDAD

    “Ese mismo día, al caer la noche, Jesús les dijo a sus discípulos: «Pasemos al otro lado.»  Despidió a la multitud, y partieron con él en la barca donde estaba. También otras barcas lo acompañaron. Pero se levantó una gran tempestad con vientos, y de tal manera las olas azotaban la barca, que ésta estaba por inundarse. Jesús estaba en la popa, y dormía sobre una almohada. Lo despertaron y le dijeron: «¡Maestro! ¿Acaso no te importa que estamos por naufragar?» Jesús se levantó y reprendió al viento, y dijo a las aguas: «¡Silencio! ¡A callar!» Y el viento se calmó, y todo quedó en completa calma. A sus discípulos les dijo: «¿Por qué tienen tanto miedo? ¿Cómo es que no tienen fe?» ” – Marcos 4:35-40 (RVC)

    Jesús pronunció las palabras, Pasemos al otro lado, y había suficiente poder y autoridad en esas palabras para llevar a cabo el trabajo. Una cosa que quiero que noten es que Jesús no tomó el mando del barco para asegurarse de que sus palabras se cumplieran. Caminó hasta la parte trasera del bote y se durmió. Jesús delegó la autoridad a Sus discípulos y ellos la aceptaron. Cuando vino la tormenta, se llenaron de miedo pensando que el  barco se hundiría. Jesús tuvo que llevar a cabo la responsabilidad de tomar autoridad que les había delegado al reprender al viento y al mar.

    “Tienes el poder y la autoridad para tomar la Palabra de Dios, el nombre de Jesús y el poder del Espíritu Santo y sacar a Satanás de tus asuntos”.

    Quiero que veas el paralelo aquí. Eres el capitán de tu barco. Tienes control sobre tu propia vida: tu espíritu, tu alma y tu cuerpo. Jesús ha delegado poder o autoridad sobre Satanás en ti como creyente. No le des lugar en tu vida. Tu eres nacido del Espíritu de Dios, estás lleno de Él, se te ha dado la Palabra de Dios, esos tres elementos son suficientes para que ejerzas tu autoridad espiritual aquí en la tierra, no necesitas más poder, tienes todo el poder necesario, simplemente tienes que ejercer tu autoridad. Jesús ya ha hecho todo lo necesario para asegurar la autoridad y el poder sobre el pecado, la enfermedad, los demonios y el temor. Tienes que emplear la acción de la fe para recibir esa autoridad y unir fuerzas con Él en esta tierra. Tú eres el que debe ser fuerte en el Señor y en el poder de Su fuerza.

    #6 – TENEMOS AUTORIDAD PARA ACTUAR COMO NUEVAS CRIATURAS

    Hebreos 2:14 dice: Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo. Jesús participó de la carne y la sangre, para que vosotros pudierais participar del espíritu y de la vida. Como participe de ese espíritu y vida, debes tomar la responsabilidad de estar en el lugar de autoridad como la nueva criatura en Cristo Jesús que eres.

    Somos renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la Palabra de Dios (1 Pedro 1:23). Es la Palabra de Dios Todopoderoso la que fue inyectada en tu hombre espiritual para traer el nuevo nacimiento en tu vida. Cuando la iglesia estaba comenzando, Hechos 12:24 la describe como la Palabra creciendo y multiplicándose. La Palabra está en ti, pero eres tú quien debe estar dispuesto a dejar que actúe en tu vida.

    Efesios 4:21-24 dice: “si es que en verdad oyeron su mensaje y fueron enseñados por él, de acuerdo con la verdad que está en Jesús. En cuanto a su pasada manera de vivir, despójense de su vieja naturaleza, la cual está corrompida por los deseos engañosos; renuévense en el espíritu de su mente, y revístanse de la nueva naturaleza, creada en conformidad con Dios en la justicia y santidad de la verdad.”

    Tú eres el que está en autoridad. Es tu responsabilidad despojarte del hombre viejo, el hombre no regenerado que eras antes de aceptar a Jesús. El Espíritu Santo hace el trabajo real en ti, pero debes tomar la decisión de permitirle que lo haga. Dios nunca ha forzado Su voluntad sobre ninguna persona. TÚ dejas al viejo hombre. Tu debes usar la Palabra de Dios para renovar tu mente. Vestirte del nuevo hombre, creado en justicia y verdadera santidad.

    #7 – PODEMOS MINISTRAR Y CAMINAR DESDE UNA POSICIÓN  DE AUTORIDAD

    El poder de Dios está en Su Palabra. Él sustenta todas las cosas con la palabra de su poder (Heb. 1:3). Necesitas aprender a ministrar y caminar desde un punto de autoridad. En Su ministerio terrenal, Jesús dijo cosas como “Sé sano”. “Toma tu lecho y anda”. Luego, a un cojo, Pedro le dijo en Hechos 3:6: “En el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda”. Él también ministró y habló desde una posición de autoridad.

    “Él vino a la tierra como hombre por una razón: recuperar la autoridad que Satanás le había robado a través de la desobediencia de Adán en el jardín”. 

    Es hora de que como creyente comiences a actuar de esta manera. Has obtenido una herencia, y en esa herencia se te ha dado toda autoridad. ¡El Dios del universo vive dentro de ti! El vive y camina en ti. Al entender estás verdades podrás comenzar a caminar en autoridad divina.

    Sigue siendo edificado en tu herencia. Vives en un mundo que está lleno de malas influencias. Satanás quiere asegurarse de que te olvides de la realidad de nacer de nuevo. Él quiere asegurarse de que nunca te des cuenta de tu lugar de autoridad en Cristo Jesús, porque si lo haces, ese poder en el que caminas te hace absolutamente peligroso para él. Él no tiene defensa contra ti cuando caminas en el poder de la Palabra de Dios. 

    Cuando veas en la Palabra que estás en Cristo Jesús, que estás en Él, entonces confiésalo con todo tu corazón. Como resultado serás fortalecido, parándote firme desde un punto de autoridad y operando en tu herencia en Él. Al hacer esto, el poder de Dios siempre estará disponible para obrar a tu favor. ¡Alabado sea el Señor!

  • ¿Retraso o Interrupción Divina?

    ¿Retraso o Interrupción Divina?

    4 Notas Mentales para Cuando lo Inesperado Choca con Nuestros Días Ocupados

    En la vida te está yendo bastante bien…

    Llegaste al trabajo, a la tienda o tal vez al aeropuerto antes de lo que planeaste. No tienes prisa y es posible que tengas un poco de tiempo para ti antes de cumplir con las responsabilidades de tu día.

    O tal vez finalmente llevaste a los niños a la escuela, a los abuelos al médico y ahora definitivamente hay algo de tiempo para tí a la vista.

    Pero, ¿qué haces cuando el perro se suelta de la correa, no puedes encontrar tus llaves, la niñera cancela, pierdes tu vuelo o se agrega una llamada de Zoom a tu agenda ya llena?

    ¿Qué sucede en tu cabeza cuando lo inesperado choca con tu ajetreado y, de repente, tu día pasa a cámara lenta y todo ese impulso que tenías desaparece? ¿Es un retraso o una interrupción divina?

    Imagínate, por un momento, vivir un estilo de vida en el que realmente buscas, incluso anticipas, este tipo de interrupciones no programadas, con la idea de que algo extraordinario podría surgir de ellas.

    Echa un vistazo más de cerca a la letra pequeña de la descripción del trabajo de Jesús mientras estuvo en esta tierra, y es probable que encuentres un alivio a las responsabilidades que diga algo así:

    “¡Todos los planes están sujetos a cambios!”

    De hecho, si sacaras al azar una página del Diario de Jesús, podría parecerse a Lucas 8:

    • Enseñanza improvisada a una gran multitud que se reunió espontáneamente (versículos 4-8)

    • Reunión de seguimiento con los discípulos para explicar la enseñanza que no entendieron (versículos 9-18)

    • Madre y hermanos aparecieron inesperadamente; se puso un poco incómodo (versículos 19-21)

    • Cruzamos el lago con los discípulos; de repente sopló una tormenta (versículos 22-25)

    • Inmediatamente se nos acercó un hombre endemoniado (desnudo, violento) (versículos 26-30)

    • Los demonios entraron en la manada de cerdos; cerdos ahogados inesperadamente en el lago (versículos 31-33)

    • La gente del pueblo se reunió espontáneamente; con miedo, nos pidieron que nos fuéramos (versículos 34-37)

    • Una vez cruzamos el lago; un hombre se encontró con nuestro bote, suplicó ayuda, su hija estaba muriendo (versículos 37-42)

    • Lo siguió (a Jairo) a casa; en camino, mujer sanada de una hemorragia (versículos 42-48)

    • Casi en casa cuando el mensajero nos recibió; La hija de Jairo había muerto (versículos 49-50)

    • Llegó a casa; lleno de dolientes (los hizo salir); niña resucitada (versículos 51-56).

    Para Jesús, fue solo otro día en la vida: una serie de interrupciones, eventos no planificados a los que Él voluntariamente (incluso fácilmente) se sometió.

    Para nosotros hubiera sido un choque de trenes, una pérdida total de un día, ¡incluso un caos!, si lo estudias, al final del día cada una de esas interrupciones que Jesús tuvo que enfrentar hubo un impacto significativo por parte del Espíritu de Dios, y todo porque Jesús se puso a disposición de su Padre, del Espíritu Santo y de las personas que lo rodeaban.

    Si estás buscando que más del poder de Dios se manifieste en y a través de tu vida, donde estés experimentando y teniendo un impacto significativo en las vidas de las personas que te rodean, considera hacer estas 4 notas mentales para la próxima vez que tu día sea interrumpido.

    Nota Mental n.º 1: Dale la Bienvenida a las Interrupciones

    “Jesús se puso en camino y las multitudes lo apretujaban. 43 Había entre la gente una mujer que hacía doce años que padecía de hemorragias,[c] sin que nadie pudiera sanarla. 44 Ella se le acercó por detrás y le tocó el borde del manto, y al instante cesó su hemorragia. 45 —¿Quién me ha tocado? —preguntó Jesús…”

    “La mujer, al ver que no podía pasar inadvertida, se acercó temblando y se arrojó a sus pies. En presencia de toda la gente, contó por qué lo había tocado y cómo había sido sanada al instante. 48 —Hija, tu fe te ha sanado —le dijo Jesús—. Vete en paz. 49 Todavía estaba hablando Jesús cuando alguien llegó de la casa de Jairo, jefe de la sinagoga, para decirle: —Tu hija ha muerto. No molestes más al Maestro.” –(Lucas 8:42-45, 47-49 NVI)

    ¡Tic-toc, señora!

    ¿Quién culparía a un padre desesperado como Jairo por pensar algo así (si es que lo hizo)?

    El tiempo lo era todo—, ya que, era de vida o muerte—y Jairo probablemente sintió que él y Jesús estaban avanzando, considerando todas las multitudes.

    Entonces, ¡esto sucedió! Y nadie lo vio venir. Aparentemente, ni siquiera Jesús.

    Pero observa cómo Jesús manejó la interrupción:

    Tan pronto como el mensajero le dio la noticia de la niña, Jesús le dijo a Jairo: “No cedas al miedo… sigue creyendo” (Marcos 5:36, TPT).

    ¿Miedo de que?

    ¡Llegamos demasiado tarde! ¡Si no hubiera sido por esta interrupción! ¡No sirve de nada ahora!

    ¿Cuántas veces te ha estallado la cabeza con ese tipo de pensamientos en medio de un cambio de planes inesperado?

    Jairo podría haber culpado a la mujer por la muerte de su hija porque los interrumpió y redujo la velocidad. Pero no lo hizo. Permaneció en la fe, y es obvio que lo hizo, según las instrucciones que Jesús le dio. De lo contrario, su hija no habría vivido. Él no habría recibido su milagro.

    Entiende, el avance puede ocurrir en las interrupciones de la vida. Entonces, no maldigas tus interrupciones. ¡Dales la bienvenida!

    Así es como Jesús vivió Su vida. Así es como percibió y respondió a las interrupciones en un momento dado en un día determinado, y resultó en el poder manifiesto del Espíritu Santo.

    Nota Mental  n.º 2: Haz una Verificación de la Realidad

    “Cuando venga el Espíritu Santo, él les dirá lo que es la verdad y los guiará, para que siempre vivan en la verdad. Él no hablará por su propia cuenta, sino que les dirá lo que oiga de Dios el Padre, y les enseñará lo que está por suceder”. –(Juan 16:13, TLA)

    El hermano Copeland leyó este pasaje durante años, y en realidad nunca significó mucho para él, hasta que un día la realidad explotó en su interior:

    ¿Quieres decir que el Espíritu Santo me da acceso a todo lo que Dios sabe, y está dispuesto a revelarlo? 

    ¡Eso cambió todo!

    Cuando nos vemos atrapados en el ajetreo de la vida, y bajo duras presiones, puede ser un desafío pensar con claridad y realmente ver las cosas como lo que realmente son… diferenciar entre realidad o ficción, realidad o engaño.

    Ahí es cuando necesitamos información: ¿Qué está pasando aquí? ¿Qué está pasando realmente?

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  • 3 Formas de Mejorar tu Capacidad de Escuchar al Espíritu Santo

    3 Formas de Mejorar tu Capacidad de Escuchar al Espíritu Santo

    por Gloria Copeland

    Una de las preguntas que más hacen las personas es: “¿Cómo escucho al Espíritu Santo?” Piensan que debe haber una fórmula mágica involucrada, y aunque no hay una fórmula mágica, hay disciplinas que puedes implementar para escuchar la voz del Espíritu Santo. Recuerda, Él siempre está hablando; es solo cuestión de abrir tus oídos espirituales para escucharlo. Veamos tres formas en las que puedes mejorar tu capacidad de escuchar al Espíritu Santo.

    #1: Escucha a el Espíritu Santo Cuando te Enfocas en la Palabra

    Una de las formas más efectivas de mejorar tu capacidad de escuchar al Espíritu Santo es enfocándote en la Palabra de Dios. En Juan 15:7, Jesús dijo: “Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les concederá”. ¿Cómo sabes cuándo te has centrado lo suficiente en la Palabra? ¡Él Espíritu Santo te habla a través de ella! Él dirige tus pensamientos a medida que avanzas en tu día. Él te lo recuerda cuando surgen desafíos y te ayuda a saber qué hacer.

    Te enfocas en la Palabra pasando tiempo en ella, no puedes simplemente leerla casualmente de vez en cuando. Tienes que ser diligente para leer tu Biblia y reflexionar sobre ella todos los días y obedecerla. Trata la Palabra como el tesoro invaluable que es.

    #2: Escucha al Espíritu Santo Cuando Escuchas al Pueblo de Dios

    El Espíritu Santo no solo te está hablando a ti; Él está hablando a todo el pueblo de Dios. A veces personas han recibido un mensaje del Señor para la iglesia, como cuando el Señor habló a través de los Apóstoles o cuando le da una profecía a Kenneth Copeland. Otras veces, el Espíritu Santo usa a esas personas para compartir un mensaje especial específicamente para ti. Al escuchar a ministros de fe de confianza e incluso a amigos y familiares guiados por el Espíritu, puedes escuchar la dirección del Espíritu Santo.

    Ahora bien, eso no significa que debas escuchar a todas las personas, o incluso a todos los cristianos, que creen que Dios quiere decirte algo. Asegúrate que esas personas estén llenas del Espíritu, sean guiadas por el Espíritu y llenas de fe. Asiste a una iglesia llena de fe, construye amistades con creyentes en esa iglesia y únete a la comunidad en línea de los Ministerios de Kenneth Copeland y establece allí relaciones saludables.

    #3: Escucha al Espíritu Santo Cuando esta Orando

    ¿Te encuentras hablando todo el tiempo cuando estás en oración con el Señor? Si nunca te quedas lo suficientemente callado para escuchar, ¿cómo podrás escuchar lo que el Espíritu Santo está hablando a tu corazón?

    Cuando ores, dedica algún tiempo a alabar a Dios por su bondad y a darle gracias por todo lo que ha hecho por ti (Salmo 100:4). Luego pídele lo que necesitas (Filipenses 4:13). Después de eso, decide estar en silencio. La oración no es una conversación unidireccional. Asegúrate de darle al Espíritu Santo la oportunidad de hablar. Él puede traer una escritura o una canción a tu mente. Puede traer a la mente a una persona que necesita una oración. O puede darte dirección para tu día o incluso una respuesta a una petición de oración.

    Llevar un diario de oración es otra excelente manera de identificar la voz del Espíritu Santo. Escribe lo que le has pedido al Señor y las diferentes formas en que Él ha respondido a estas oraciones.

    Escribe los pensamientos que Él trae a tu mente. A medida que pongas esto en práctica, comenzarás a comprender cómo el Espíritu Santo obra en ti y a través de ti. Comenzarás a escuchar (y leer) Sus respuestas.

    El Espíritu Santo está hablando. Depende de ti escucharlo claramente. Al poner en práctica estas tres claves, mejorarás tu capacidad de escuchar al Espíritu Santo y tendrás el gozo de vivir una vida guiada por el Espíritu.

  • La Puerta de Entrada al Éxito

    La Puerta de Entrada al Éxito

    Una puerta de entrada es la clave.

    No es un lugar para acceder, sino el punto de entrada. Puedes intentar llegar a un destino sin atravesarlo, pero terminarás chocando contra una pared.

    Para los cristianos, Jesús creó la puerta de entrada y luego nos dijo cómo atravesarla para tener éxito en todas las áreas de nuestras vidas: financiera, física, espiritual, relacional y otras. De Su Palabra, sabemos:

    • Sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6).

    • La oración no funcionará sin fe (Santiago 1:7-8).

    • La fe no funcionará sin amor (Gálatas 5:6).

    • El amor nunca falla (1 Corintios 13:8).

    Si tienes un problema, el amor es la respuesta. Si has estado atrapado en el mismo lugar o creyendo lo mismo por lo que parece una eternidad, el amor es la respuesta. La buena noticia es que tu caminar en amor está completamente en tus manos. ¡Eso significa que TÚ tienes el poder de cambiar tu situación!.

    Aquí, compartimos por qué el amor es la puerta de entrada al éxito en cada área de tu vida y cómo llegar allí.

    1. El Amor trae el Éxito a tus Oraciones

    “Y cuando estén orando, si tienen algo contra alguien, perdónenlo”. –Marcos 11:25 (NVI)

    Cuando interactúas con personas todos los días, es probable que no estés pensando en cómo afectará tus oraciones, la Biblia nos dice que sí, significativamente, de hecho.

    Las oraciones hechas con fe son aquellas que dan resultados. Ya que Gálatas 5:6 nos dice que la fe obra por el amor, sabemos que la fe no puede estar en operación cuando algo en nuestro caminar en amor está desequilibrado.

    Quizás eres una persona muy agradable y educada, pero caminar en amor va mucho más allá de ser amable, se trata de lo que reside en lo profundo debajo de la superficie, Es lo que sale de ti cuando algo sale mal o alguien te irrita, incluye tus pensamientos e intenciones, es un asunto del corazón. Y es muy importante porque tu caminar en amor hará que las cosas sucedan o romperá tu vida de oración, como nos dijo Jesús en Marcos 11:25.

    El amor es muy importante, la Biblia dice que es un poder mayor incluso que la fe y la esperanza (1 Corintios 13:13). No importa cuánta fe y esperanza creas que tienes, si tu amor está desequilibrado, tu fe no funcionará.

    Si has estado haciendo una oración que no parece recibir respuesta, es hora de hacerte (y responder) la pregunta que lo cambia todo y te lleva por la puerta del éxito: ¿Cómo va tu caminar en amor? Vamos a ver.

    El amor es paciente: con tu cónyuge, en el supermercado, en el tráfico, con tus hijos.

    El amor es amable: con tu prójimo, con el servidor del restaurante, en tus pensamientos, en tus acciones y especialmente en un desacuerdo.

    El amor no tiene envidia: no está celoso de la vida, apariencia, dones u oportunidades de otra persona.

    El amor no se jacta: no se enfoca en sí mismo, sino que dirige la atención hacia los demás.

    El amor no es orgulloso: no se ve a sí mismo como más grande de lo que debería. Sabe dónde necesita mejorar y no está por encima de la corrección. No se preocupa, sino que confía plenamente en Dios.

    El amor no es grosero: no corta el paso de las personas en el tráfico y no empuja al frente de la fila. No grita, ni molesta a los demás durante un servicio religioso. No llega tarde al trabajo, a la iglesia o a las citas. Y no habla con dureza.

    El amor no lleva un registro de los errores: no le recuerda a su cónyuge lo que dijo o hizo hace cinco años o incluso la semana pasada. No mantiene un registro actualizado de lo que su suegra ha dicho o hecho.

    Si el Señor te dio un golpecito en el hombro sobre uno o más de estos en particular, ¡haz un cambio! ¡Pídele a Dios que te ayude, para que puedas caminar por la puerta del éxito! “Ama a tu prójimo como a ti mismo” cumple todos los mandamientos. Si has sido desagradable con alguien esta semana, te has desentendido del amor, así que haz las cosas bien con esa persona sin demora. Ve a ellos y discúlpate. Arrepientete con ellos y con el Señor. ¡Despeja el camino hacia una oración contestada!

    2. El Amor trae Sanidad a tu Cuerpo

    “Que toda amargura, indignación e ira (pasión, mal genio) y resentimiento (ira, animosidad) y rencillas (peleas, clamores, contiendas) y calumnias (lenguaje inapropiado, abusivo o blasfemo) sean desterrados de vosotros, con toda malicia (rencor, mala voluntad o bajeza de cualquier tipo). Sed útiles, serviciales y bondadosos unos con otros, misericordiosos (comprensivos), perdonándoos unos a otros [pronta y gratuitamente], como Dios os perdonó a vosotros en Cristo” –Efesios 4:31-32 (AMPC)

    Si la sanidad es algo en lo que has estado creyendo, pero parece que tarda en llegar, el amor es la respuesta.

    La ciencia médica ha demostrado que enfermedades como la artritis, el cáncer, las úlceras, la ansiedad, la presión arterial alta y los padecimientos cardíacos están relacionadas con el estrés, el miedo y la amargura. No perdonar o albergar heridas del pasado es francamente peligroso, tanto física como espiritualmente.

    La falta de perdón desconectará tu fe al punto que no tendrás el poder suficiente para mover los obstáculos de tu vida, y mucho menos las montañas. Jesús concluyó una de sus enseñanzas más poderosas sobre la fe con estas palabras: “Y cuando estés orando, perdona” (Marcos 11:25). Jesús no dijo que cuando estés orando trata de perdonar si puedes. Simplemente dijo que perdonaras. Punto.

    Jesús no sugirió que perdonemos. Hizo del perdón un mandato. Y sería injusto que Él nos mande hacer algo que no podemos hacer. Por lo tanto, sabemos que está dentro de nuestra capacidad obedecer Su mandato de perdonar, sin importar cuáles sean las circunstancias. La mayoría de las personas no se dan cuenta, pero la falta de perdón es en realidad una forma de miedo. Muy a menudo no perdonamos porque tenemos miedo de que nos lastimen de nuevo. Tenemos miedo de que nunca nos recuperaremos del daño que alguien ha hecho en nuestras vidas.

    Más allá de perdonar a los demás, caminar en amor en cada área de la vida te mantendrá sano y fuerte. ¡La ira, las quejas y las críticas son malas para la salud!

    Proverbios 29:11  dice: “El necio da rienda suelta a su ira”. Los arrebatos de ira no solo son pecaminosos y dañinos para ti, sino que también dañan tus relaciones. Si bien todos tenemos momentos en los que nos enojamos, arremeter con ira contra cualquier persona bajo cualquier circunstancia no solo es inaceptable y desobediente a la Palabra de Dios, sino que bloqueará tu sanidad. Es por eso que el hermano Kenneth E. Hagin dijo: “¡Si quieres vivir sano, tendrás que caminar en amor y evitar la contienda!”.

    Las quejas y las críticas están en la misma categoría, quejarse es lo opuesto a un corazón agradecido y lleno de fe, criticar a los demás es salirse del amor.

    ¡Así que refrena tu lengua, cuida tu corazón y sé sanado! Puedes cambiar tus hábitos y cambiar tu vida. Jesús está listo, esperando ser invitado para sanar los lugares heridos y rotos en tu vida que te hacen enojar, criticar o quejarte. Él quiere ayudarte, todo lo que tienes que hacer es pedir, estar dispuesto y ser obediente; y comerás del bien de la tierra. ¡El amor es tu puerta de entrada al éxito!

    3. El Amor traerá Éxito a tus Finanzas

    “Entre ustedes no deberá haber pobres, porque el Señor tu Dios te colmará de bendiciones en la tierra que él mismo te da para que la poseas como herencia. 5 Y así será, siempre y cuando obedezcas al Señor tu Dios y cumplas fielmente todos estos mandamientos que hoy te ordeno.” – Deuteronomio 15:4-5 (NVI)

    Esta conexión es difícil de hacer para algunas personas. ¿Cómo está ligado tu caminar en amor a tus finanzas? Como estamos aprendiendo, ¡tu caminar en amor está ligado a todo!

    Cuando se trata de finanzas, existen múltiples áreas en las que podemos bloquear nuestra propia bendición sin saberlo. La preocupación es probablemente la mayor ofensa en la vida de un creyente cuando se trata de provisión.

    Preocupación significa “dividido en partes”. Preocuparse significa “ser de doble ánimo”, y sabemos por Santiago 1:6 que un hombre de doble ánimo no puede esperar nada del Señor.

    Amor significa vivir sin miedo (1 Juan 4:18)—miedo de que lo que uno quiere nunca sucederá, miedo de ser rechazado, miedo de ser pasado por alto, miedo de no tener suficiente dinero, miedo de perder tu trabajo, miedo de ser enfermo, etc…

    La traducción hebrea de la palabra amor incluye la raíz de la palabra dar, lo que significa que no se puede separar el amor del dar. Si un creyente retiene el diezmo o no es generoso en dar al Reino o los demás, el amor no está en pleno funcionamiento.

    Más allá de eso, bloqueamos las bendiciones financieras cuando maltratamos a los demás porque la desobediencia al Señor bloquea las bendiciones. Tampoco tiene que ser una ofensa grande y notable.

    Aquí hay algunas áreas en las que nosotros, como creyentes, podemos pasar por alto y dejar de amar:

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  • ¿Estás Hablándole a tu Cuerpo?

    ¿Estás Hablándole a tu Cuerpo?

    3 Formas de Hablar el Lenguaje de la Salud

    La pastora Terri Copeland Pearsons tiene un apodo para su esposo.

    Para aquellos que asistan a la iglesia Eagle Mountain en persona o como miembros virtuales, no será una sorpresa. Ella lo llama “Capitán Confesión”. Eso es porque el pastor George Pearsons dirige a su congregación hacia confesiones habladas en cada servicio. Él dice de esta práctica: “Cuando decimos en voz alta la verdad que hemos aprendido, la captamos de una mejor manera, lanzamos nuestra fe cuando la declaramos “.

    El pastor George sabe que las confesiones basadas en las Escrituras te cambian de adentro hacia afuera. Aún más, las palabras tienen un gran poder. Él dice: “Nuestras palabras llegan a nuestro futuro antes que nosotros, ellas preparan el camino y lo pavimentan hacia la victoria antes de que llegues”.

    Piénsalo. Cuando formas parte de una cultura, es fundamental que aprendas el idioma, es cómo funcionas y operas con éxito en esa cultura. Somos parte de la cultura del Reino, y para operar victoriosamente, debemos aprender a hablar el lenguaje de la fe, especialmente en lo que se refiere a la salud y el bienestar.

    ¿Estás hablándole a tu cuerpo? ¿Le estás diciendo a tu cuerpo cómo debe ser, o estás dejando que tu cuerpo te diga cómo va a ser? No tenemos la opción de vivir o no de las palabras, pero sí podemos elegir las palabras de las que vivimos. Es hora de tomar autoridad sobre nuestros cuerpos como Cristo quiso. ¡Es hora de considerar estas 3 formas de hablar el lenguaje de la salud y transformar tu futuro!

    1. Hablale a tu Cuerpo

    “y llama las cosas que no existen, como si existieran.” – Romanos 4:17 (RVC)

    ¿Sabías que puedes hablar con tu cuerpo?

    Puedes. Y deberías

    Incluso la ciencia médica secular ha descubierto que la parte del cerebro que controla el habla humana está conectada a todos los nervios del cuerpo. Había un artículo de periódico escrito por un neurocirujano titulado “Hable con su cuerpo para librarse de los males”. En él, el médico sugirió que los pacientes hablen con sus cuerpos y les digan qué hacer, por ejemplo un diabético debe instruir a su páncreas para que secrete insulina y una persona con hipertensión debe decir varias veces al día: “Mi presión arterial es de 120 sobre 80”, el médico afirma : “No importa si el paciente sabe dónde está su páncreas o qué significa 120 sobre 80. ¡El cuerpo lo sabe!”

    También puede funcionar a la inversa.

    Hubo una mujer que experimentó fiebre continua durante un período de meses, pero después de realizarse varios exámenes, los médicos no pudieron encontrar nada malo en ella. Mientras interrogaban a la mujer, descubrieron que cada vez que estaba molesta, decía: “Eso simplemente me hace arder”. De hecho, lo decía varias veces al día. Aunque no estaban seguros de si estaba conectado, le pidieron que dejara de usar esa frase y, efectivamente, su temperatura volvió a la normalidad.

    Las palabras fueron diseñadas por Dios para liberar poder. El lenguaje de la salud es el lenguaje de la fe. Por tus palabras te puedes enfermar y por tus palabras puedes vivir en sanidad.

    Entonces, ¿qué le estás diciendo a tu cuerpo?

    ¿Estás diciendo: “Bueno, me estoy haciendo mayor. Simplemente no puedo escuchar, ver o recordar como antes”? , o qué pasa con cosas como: “Soy diabético. Tengo presión arterial alta y simplemente no puedo perder peso”?, Cuando haces esto, le estás hablando a tu cuerpo y diciéndole cómo debe ser, te des cuenta o no. ¡Esas palabras son peligrosas! Por eso Proverbios 13:3 dice: “El que guarda sus labios guarda su vida, pero el que habla precipitadamente se arruinará” (NVI-84).

    En cambio, sé intencional al hablarle a tu cuerpo. Di cosas como:

    • “Mi juventud se renueva como la del águila”.

    • “Mi colesterol es bajo”.

    • “Mis huesos y músculos están sanos y fuertes”.

    • “¡Mi corazón está restaurado!”

    • “No tengo problemas para perder peso”.

    • “Tengo la mente de Cristo. ¡Mi mente es aguda, mi memoria es perfecta, mi vista y oído son perfectos, y mi espalda no tiene dolor!”

    Cuando hablas el lenguaje de la salud, tus palabras dirigen tu cuerpo, por ello tus Palabras deben estar alineadas con la Palabra de Dios.

    2. Protege tu Corazón

    “Cuida tu corazón más que otra cosa, porque él es la fuente de la vida”. – Proverbios 4:23 (RVC)

    Tus palabras dirigen el curso de tu vida y tu corazón es el capitán de tu boca. Si quieres decir las palabras correctas y no cometer un desliz, debes proteger tu corazón. Eso es porque, como dice Gloria Copeland, “De la abundancia del corazón, la boca gotea”. ¡Tenemos que observar lo que está pasando en nuestros corazones!

    Eso puede ser difícil en el mundo de hoy porque, seamos realistas, no puedes encender la televisión sin un sinfín de comerciales de productos farmacéuticos para todas las enfermedades y dolencias imaginables. Incluso los amigos y la familia pueden centrar la conversación en nuevas dolencias y medicamentos.

    Muchos cristianos creen que son inmunes y pueden manejar las influencias seculares sin ningún impacto negativo en su corazón o condición espiritual, pero la Biblia nos dice lo contrario. En el Salmo 101:3, David dijo: “No pondré cosa indigna delante de mis ojos”. David sabía la importancia de tener en cuenta lo que entraba en sus ojos y con quién se asociaba. ¡Se lo tomó muy en serio!

    Nosotros también debemos comprender el poder de las palabras que entran en nuestros ojos y en nuestros oídos, especialmente en el área de la salud y el bienestar. Cuanto más leemos y escuchamos la Palabra de Dios, más llega a nuestro espíritu y luego sale por nuestra boca. Lo mismo ocurre con los medios negativos, laicos o las malas compañías. 

    Es posible vivir en este mundo y simultáneamente proteger nuestros corazones de ser influenciados. Aunque estamos rodeados de tantas cosas que son contrarias a la Palabra de Dios, podemos mantenernos firmes en  la verdad y la justicia.

    ¿Cómo puedes proteger tu corazón y mantener las confesiones de sanidad?

    • Silencia o apaga todos los comerciales farmacéuticos.

    • Rehusate a ver o leer noticias que promuevan el miedo a las enfermedades o padecimientos.

    • Pasa tiempo con creyentes llenos de fe que dan prioridad a las palabras de fe, personas que conocen el lenguaje de la salud.

    • Limita el tiempo con las personas que hablan de enfermedad, dolencia y muerte.

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  • La Gran Muralla de la BENDICIÓN

    La Gran Muralla de la BENDICIÓN

    6 Verdades que Derrotan el Miedo y te Mantendrán a Salvo

    Justo cuando pensabas que las cosas no podían volverse más locas… ¡llegan las noticias de última hora!

    Y cualquiera que sea el titular, generalmente es algo que tiene el potencial de sacudir tu mundo con miedo, sin importar qué tan lejos esté el problema.

    Con todos los altibajos emocionales, tal vez sea hora de trazar una línea en la arena y decirle al mundo: “¡Basta!”. Mejor aún, ¿qué pasaría si pudieras construir un muro, un Gran Muro de BENDICIÓN, algo que pudiera mantener fuera TODO el miedo y el pánico, dejando solo entrar la bondad de Dios?.

    Dios tiene una forma garantizada sobrenaturalmente de sacarte de la zona de miedo y llevarte a la comodidad y seguridad de Su BENDICIÓN. Necesitas saber: Dios no es insistente, así que no te impondrá nada de esto. Todo depende de ti. Tú decides. Tu eliges. 

    La pregunta es: ¿Cómo quieres que se desarrolle tu vida?

    ¿Cómo quieres que resulte la cita de este fin de semana? ¿Cómo quieres que resulte tu matrimonio? ¿Cómo quieres que resulte tu entrevista de trabajo o tu jubilación? ¿Qué pasará con tu embarazo, tus hijos, tus planes de vacaciones, tu próxima cirugía, el negocio de tu familia? No hay límite para lo libre de preocupaciones que puede ser tu vida.

    Desde el final de tu día hasta el final de tu vida, ¡tú puedes elegir!

    Moisés relata la elección que Dios le dio al pueblo de Israel (Deuteronomio 30:19):

    “he puesto ante ustedes la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida, para que tú y tu descendencia vivan…”

    La oportunidad que Dios le ofreció a Israel de una vida llena de BENDICIONES fue la misma que le había dado a Adán y Eva, que es la misma que está disponible para ti. Sabemos lo que Adán y Eva eligieron, así como Israel, y no resultó tan bien. Cedieron a las mentiras del diablo y perdieron lo mejor de Dios.

    De hecho, todos los que leemos en la Biblia que perdieron en la vida se quedaron cortos debido a sus malas decisiones. Lo arruinaron con sus decisiones. El diablo los convenció para que entraran en pánico y preocupación, alejándose de la bondad y la BENDICIÓN de Dios.

    Tal vez has perdido de alguna manera. Tal vez has creído algunas mentiras. 

    Una vez más, la elección es tuya: ¿a quién le vas a creer?

    En este artículo encontrarás seis verdades de la Palabra de Dios, que derrotan el miedo, acaban con las mentiras del diablo y te ayudarán a construir un Gran Muro de BENDICIÓN, para que puedas vivir seguro dentro de los límites de la bondad de Dios.

    Verdad No. 1: Tienes un Enemigo

    “Pero Satanás le respondió al Señor: «¿Y acaso Job teme a Dios sin recibir nada a cambio? ¿Acaso no lo proteges, a él y a su familia, y a todo lo que tiene? Tú bendices todo lo que hace, y aumentas sus riquezas en esta tierra”.  –  Job 1:9-10 (RVC)

    La Gran Muralla de BENDICIÓN de la que escucharás hablar a Kenneth Copeland de vez en cuando no es una teoría espiritual o una idea celestial. Es una realidad, puedes preguntarle a Satanás, tu enemigo número uno. 

    La mayor frustración de Satanás siempre ha sido este “muro de protección”, el Gran Muro de BENDICIÓN, que Dios diseñó para mantenerlo a una distancia segura y evitar que cause estragos en nuestras vidas.

    No hay forma de que el enemigo penetre ese muro a menos que elijamos escuchar sus mentiras, aceptar sus tácticas de miedo y bajar la guardia (Juan 8:44).

    ¡Básicamente, Satanás es un estafador!

    Por eso el apóstol Pedro nos dice que…

    “Sean prudentes y manténganse atentos, porque su enemigo es el diablo, y él anda como un león rugiente, buscando a quien devorar. Pero ustedes, manténganse firmes y háganle frente” (1 Pedro 5:8-9).

    Satanás mintió para entrar en el jardín de Adán y Eva. Ha mentido a la Iglesia. Y si lo dejas, se abrirá camino mintiendo en tu vida. Una vez que esté dentro, tratará de sacarte las BENDICIONES de Dios (Juan 10:10), derribando tu muro ladrillo por ladrillo.

    La verdad es que ¡no tiene por qué ser así!

    El hermano menor de Jesús, Santiago, nos recuerda que todo lo que tenemos que hacer es “humillarnos ante Dios. Resistid al diablo, y él huirá” (Santiago 4:7).

    ¡Tienes el poder, tienes la opción, de hacer que las cosas en tu vida salgan como TÚ dices, como DIOS dice, y no como dice tu enemigo!

    Verdad No. 2: El Miedo es un Ladrón

    “Me ha sobrevenido un temor espantoso; lo que más temía, me ha sucedido”  – Job 3:25 (RVC)

    Después de pasar por el exprimidor—la pérdida de todos sus hijos, su riqueza y su salud—Job admitió a algunos amigos que estaba completamente devastado. Deseaba no haber nacido nunca, deseaba morir, confesó que todo lo que siempre había temido que le pasaría, sucedió.

    Job, que había sido un brillante ejemplo de fe y amor por Dios, ahora estaba en el abismo de la depresión, y todo se reducía al hecho de que había algunas cosas a las que le tenía miedo.

    ¿Y tu? ¿Tienes una breve lista de miedos? ¿Cosas que, si sucedieran, destrozarían por completo tu mundo?

    Ya sea miedo a los insectos, a las alturas o a estar solo, el miedo es un ladrón. Es un arma peligrosa en manos de tu enemigo. El miedo puede neutralizar tu fe y hacer que la Gran Muralla de BENDICIÓN se derrumbe a tu alrededor.

    La verdad es que la fe (en Dios) y el miedo (a cualquier cosa) no pueden coexistir. Es la una o la otra, una vez más, se trata de elegir.

    Jesús confrontó a Sus discípulos un día por esta misma razón (Marcos 4:40). Cuando parecía que todos estaban a punto de morir en un barco que se hundía, con Jesús allí mismo con ellos, ¡se desesperaron!

    Su respuesta los sorprendió: “¿Por qué tienen tanto miedo? ¿Todavía no tienen fe? 

    No puedes tener fe en Dios y temor a tus circunstancias y además esperar que la Gran Muralla de BENDICIÓN permanezca intacta. No funciona de esa manera.

    Verdad No. 3: Jesús Venció al Maestro del Miedo

    “No encuentro paz ni reposo; vivo intranquilo y en constante turbación.»”. – Job 3:26 (RVC)

    Con todo tipo de temores desenfrenados en la tierra, y en nuestras cabezas, es reconfortante saber que Jesús eliminó el temor. Derrotó lo que el hermano Copeland llama el miedo “maestro”. 

    Hebreos 2:14-15 lo explica así:

    “Así como los hijos eran de carne y hueso, también él era de carne y hueso, para que por medio de la muerte destruyera al que tenía el dominio sobre la muerte, es decir, al diablo, y de esa manera librara a todos los que, por temor a la muerte, toda su vida habían estado sometidos a esclavitud”. 

    La raíz del miedo, o el miedo maestro, es el miedo a morir. Cuando Jesús derrotó a la muerte (1 Corintios 15:54-57), ya no había razón para que la temiéramos, o a cualquier otra cosa. Eso, a su vez, nos permite silenciar las mentiras del enemigo y mantenerlo al otro lado de nuestra Gran Muralla.

    Hay al menos 365 referencias en la Biblia donde Dios nos dice  “¡no temáis!” o “¡no tengas miedo!” Si lo piensas, ¡ese es un recordatorio para todos los días del año!

    Estas son algunas de esas referencias…

    Dios a Abraham—Génesis 15:1

    Moisés a Israel—Éxodo 20:20

    Dios a Josué—Josué 1:8

    David a Salomón -1 Crónicas 28:20

    Jesús acerca de la vida y el futuro—Mateo 6:25, 34

    Pablo acerca de la esclavitud al temor—Romanos 8:15

    Verdad No. 4: La Palabra de Dios te Aparta del Miedo

    “Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón”. – Hebreos 4:12 (NVI)

    Cuando te enfrentas a situaciones desafiantes es hora de tomar una decisión y trazar una línea, no hay mejor manera de hacerlo que con la ayuda de la Palabra de Dios.

    La Palabra de Dios expone la verdad de la mentira y separa el bien del mal, las BENDICIONES de las maldiciones. Jesús, quien es la Palabra (Juan 1: 1-5), dijo: “Las palabras (verdades) que les he estado hablando son espíritu y vida” (Juan 6:63, AMPC).

    Cuando estás eligiendo entre vida o muerte, BENDICIÓN o maldición, no puedes elegir “vida” sin elegir las palabras de vida. Entonces, es solo al conectarte con la Palabra de Dios que puedes construir un Muro de BENDICIÓN a tu alrededor.

    Marcos 5:25-34 da cuenta de una mujer que Jesús encontró al principio de su ministerio, una mujer que literalmente se conectó con la Palabra.

    La mujer se estaba desangrando lentamente, sin esperanza de una cura

  • ¿Qué dices? Por qué importan las Palabras que Salen de tu Boca

    ¿Qué dices? Por qué importan las Palabras que Salen de tu Boca

    Descubre por qué las palabras que pronuncias pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte, la sanidad y la enfermedad, la pobreza y la prosperidad, o la alegría y la depresión.

    por Kenneth Copeland

    En este momento, quiero hablarte sobre por qué las palabras que dices son importantes. Jesús está defendiendo el Nuevo Pacto y trayendo LA BENDICIÓN a tu vida y a la vida de todos los demás creyentes. Después de leer esto, es posible que te preguntes: “Hermano Copeland, si eso es lo que Jesús está haciendo, ¿por qué no veo que se mantengan más las bendiciones en mi vida? ¿Por qué tantas cosas parecen estar desmoronándose?

    Eres Coheredero

    Porque Jesús no es el único involucrado en esta operación. Tú y yo somos sus “coherederos” (Romanos 8:17). Tenemos responsabilidad conjunta con Él en la administración de nuestra herencia divina. Tenemos un papel definido que cumplir.

    Hebreos 3:1-2, (RVC) lo deja muy claro. En solo unas pocas palabras simples, explica no solo la parte de Jesús en la defensa de todas las cosas, sino también la nuestra. Dice: “Por lo tanto, hermanos santos, que tienen parte del llamamiento celestial, consideren a Cristo Jesús, el apóstol y sumo sacerdote de la fe que profesamos. Él es fiel al que lo constituyó, como lo fue también Moisés en toda la casa de Dios”

    Note que en estos versículos a Jesús se le llama apóstol. La palabra apóstol significa “un enviado”. En este caso, se refiere a alguien que ha sido enviado por Dios para cumplir un propósito específico.

    ¿Por qué es eso importante? Porque Jesús siempre obra de acuerdo con la voluntad del Padre.

    Jesús es el Sumo Sacerdote de tu Confesión

    Entonces, una vez que entendemos Su llamado apostólico, sabemos lo que Él va a hacer. Él siempre va a operar dentro de los parámetros de ese llamado. Él nunca va a funcionar fuera de el. Me doy cuenta de que esto puede sorprender a algunas personas, pero es cierto: Jesús no se manifiesta de la manera que Él quiere. Él siempre se manifiesta de acuerdo con la misión que Dios le ha dado como Apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra profesión.

    Mira de nuevo la última frase. ¿De qué dice que Jesús es Apóstol y Sumo Sacerdote? ¡Nuestra profesión!

    La palabra profesión también se puede traducir como confesión. Es una palabra que, en griego, significa “decir lo mismo”. Cuando lo aplicas en este contexto, revela nuestra responsabilidad como coherederos con Jesús y participantes del llamado celestial. Somos responsables de decir lo mismo que Él dice. Entonces Él, como nuestro Apóstol y Sumo Sacerdote, es responsable de llevarlo a cabo.

    En otras palabras, ¡estamos juntos en esto! Jesús está sustentando todas las cosas por La PALABRA de Su poder, y nosotros somos los que liberamos Su PALABRA en la tierra. Las palabras que hablas deben alinearse con La PALABRA si quieres experimentar LA BENDICIÓN en tu vida.

    Jesús respalda su palabra en tu boca

    Cuando escuché predicar esos versículos por primera vez hace más de 40 años, los golpeé como un perro golpea un hueso. Pensé, ¡Esto es todo! ¡Así es como se va a arreglar este lío en mi vida!

    Le pedí al Espíritu Santo que me ayudara. Efectivamente, Él me mostró lo que necesitaba ver: ¡que es Jesús respaldando Su PALABRA en mi boca es quien mueve la montaña! ¡Es Su poder el que hace el trabajo!

    Esto no se basa en mí o en mi habilidad. Se basa en lo que Jesús hizo por mí cuando me declaró Su hermano de sangre y coheredero del Nuevo Pacto. Él es quien me hizo justicia de Dios y partícipe de su llamamiento divino y me ordenó hablar su PALABRA. Él es la autoridad detrás de este trato. Cuando digo lo mismo que Él dijo, mis palabras se cumplirán. ¡Él se va a asegurar de ello!

    Las palabras que pronuncias pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte, la sanidad y la enfermedad, la pobreza y la prosperidad, o la alegría y la depresión. Toma la decisión de calidad de dejar que las palabras que pronuncias estén llenas de La PALABRA. ¡Deja que esa PALABRA esté tan llena dentro de ti que no pueda evitar salir para que puedas experimentar LA BENDICIÓN de Dios!