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  • SEÑOR, ESCUCHA NUESTRA ORACIÓN POR ISRAEL Y EL PUEBLO JUDÍO

    SEÑOR, ESCUCHA NUESTRA ORACIÓN POR ISRAEL Y EL PUEBLO JUDÍO

    1. Señor Dios de Israel, presentamos nuestras peticiones al cielo con nuestras oraciones unidas mientras buscamos tu bendición, tu paz y tu protección para nuestra amada Israel. (1 CRÓNICAS 16:34; NÚMEROS 6:22-26; ROMANOS 15:13; SALMO 5:11)

    2. Dios Todopoderoso, te pedimos que defiendas la causa de Israel e intervengas a su favor, porque eres torre fuerte de defensa para aquellos que te aman. (2 SAMUEL 22:7; SALMO 20:1; SALMO 61:3; SALMO 89:14; PROVERBIOS 18:10)

    3. Tú, nuestro Rey, eres el poderoso Escudo de los justos, y te pedimos que acompañes a las tropas de Israel en la batalla; que luches junto a ellos, los protejas de todo daño y entregues rápidamente en sus manos a aquellos que buscan destruirlos. (DEUTERONOMIO 31:6; 1 CRÓNICAS 5:20; SALMO 5:12; 47:6)

    4. Santo de Israel, te pedimos que lleves milagrosamente a cada rehén a casa de manera segura sin tener que liberar asesinos y terroristas a cambio. Que tus brazos amorosos brinden consuelo a aquellos que lloran la pérdida de sus seres queridos. (ISAÍAS 40:1; SOFONÍAS 2:7)

    5. Dios de Abraham, Isaac y Jacob, te pedimos que bendigas a los líderes de Israel con el coraje de Josué, la sabiduría de Salomón y la fortaleza del rey David para tomar decisiones difíciles. Únelos con un propósito y dales la determinación y los recursos para destruir por completo a sus enemigos, para que este derramamiento de sangre nunca vuelva a ocurrir.

    6. Que el Señor esté con Israel como estuvo con sus antepasados; que no los abandone ni los desampare en su tiempo de dificultad, porque como dijo el rey David:
    “El Señor es mi roca, mi fortaleza y mi libertador; mi Dios es mi roca, en quien confío; mi escudo y el poder de mi salvación, mi fortaleza y mi refugio; mi Salvador, tú me salvas de la violencia. Invocaré al Señor, digno de ser alabado; así seré salvo de mis enemigos”. (2 SAMUEL 22:2-4)

    7. Te lo pedimos en el Nombre de Jesús, nombre sobre todo nombre para que todos los pueblos de la tierra sepan que el Señor es Dios y que no hay otro. (DEUTERONOMIO 4:31; 1 REYES 8:57-60; JOEL 2:27).

    Christians United for Israel. (2023, November 13). Support Israel Today | Christians United for Israel War Room. https://cufi.org/warroom/

  • 4 Maneras de Fomentar la Unidad en en el día de Acción de Gracias

    4 Maneras de Fomentar la Unidad en en el día de Acción de Gracias

    El Día de Acción de Gracias es una festividad estadounidense diseñada para agradecer, específicamente para agradecer a Dios. A menudo, durante las reuniones familiares y las comidas festivas que se supone deberían ser alegres, puede haber tensión en nuestras familias: diferentes puntos de vista, conflictos y heridas no resueltas. ¿Y si hubiera una manera de reunir a todos y centrarse en agradecer a Dios por todo lo que nos ha dado? La respuesta a esta pregunta, y posiblemente a nuestras tensiones durante las festividades, se encuentra en una historia Biblíca que relata el encuentro de Jesús con una mujer que se convirtió en la primera evangelista. Ella era de un grupo de personas a menudo discriminadas, que vivían en un territorio que los judíos normalmente evitaban. Era controvertida, debido a su género, etnia y residencia, y sin embargo, Jesús la invitó a su mundo y al reino de Dios. Observando cómo Jesús maneja la tensión inherente a estas controversias, podemos descubrir cómo traer unidad a nuestras reuniones familiares.

    Cuando Jesús Hizo la Paz

    En Juan 4, la Escritura nos dice que Jesús dejó Judea y regresó a Galilea, pero en su camino, hizo un desvío a través de Samaria, un movimiento inusual y audaz porque los judíos normalmente no iban por Samaria. Para entender por qué, en el Antiguo Testamento, la nación de Israel estaba dividida en dos reinos: el Reino del Norte, llamado Israel, y el Reino del Sur, llamado Judá. Jesús era de Judá, y cuando Jesús caminó por la tierra, había un pequeño pedazo de tierra entre Galilea y Judá hacia el sur llamado Samaria. Hoy, es donde se encuentra Cisjordania en Israel, y aquí es donde Jesús se apartó del camino y se desarrolla nuestra historia.


    “Así que fue a una ciudad llamada Sicar, la cual está junto a la heredad que Jacob le dio a su hijo José. 6 Allí estaba el pozo de Jacob, y como Jesús estaba cansado del camino, se sentó allí, junto al pozo. Eran casi las doce del día. Una mujer de Samaria vino a sacar agua, y Jesús le dijo: «Dame de beber.» Y es que sus discípulos habían ido a la ciudad para comprar de comer. 9 La samaritana le dijo: «¿Y cómo es que tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?» Y es que los judíos y los samaritanos no se tratan entre sí.” (versículos 5-9).

    Esta mujer fue directa al grano, ¿verdad? Pero también lo fue Jesús. Los samaritanos eran judíos, pero no judíos de sangre pura como la gente que vivía en Judea. Creían en la Torá, pero interpretaban la Torá de manera diferente que los judíos del sur, de Judea. Y ambos grupos consideraban herejes al otro.

    ¿Te suena familiar? En nuestros países, tenemos diferencias de opinión sobre nuestros líderes políticos y lo que deberían hacer. Tenemos diferencias de opinión sobre nuestros líderes espirituales y lo que deberían decir. Tenemos diferencias de opinión sobre cómo interpretamos la Biblia y los versículos individuales. Todo esto se filtra hasta nuestras familias y amigos, ¿verdad? Incluso llega a nuestras reuniones de Acción de Gracias.
    Cuando la mujer cuestionó cómo Jesús, siendo judío, podía hablarle siquiera, Jesús le respondió diciendo: “Si supieras el don de Dios y quién es el que te dice: ‘Dame de beber’, tú le habrías pedido, y él te habría dado agua viva” (versículo 10). La mujer continuó: “Pero, señor, no tienes cuerda ni cubo”, dijo, “y este pozo es muy profundo. ¿De dónde sacarás el agua viva?” (versículo 11). Jesús le respondió: “Cualquiera que beba de esta agua volverá a tener sed, pero el que beba del agua que yo le daré no tendrá sed jamás. En él se convertirá en fuente de agua que brota para vida eterna” (versículos 13-14).

    ¡Esto era una gran noticia! Entonces, ella le pidió a Jesús que le diera esta agua eterna, pero Jesús no aceptó rápidamente, en cambio, le dijo cosas sobre su vida que le hubiera gustado ocultar, especialmente que había tenido múltiples esposos. Sabiendo que esto era evidencia de lo sobrenatural, lo reconoció como profeta. En este punto llevó la conversación un paso más allá, sacó a relucir la tensión, la diferencia de opinión, el conflicto que había durado generaciones, muy similar a lo que hacen nuestros amigos y familiares alrededor de nuestras mesas de Acción de Gracias. Ella le pidió a Jesús que resolviera una discusión de muchos años en su comunidad. Le preguntó dónde debían adorar a Dios.

    Cuando Jesús Redirigió el Enfoque de una Mujer

    La mujer samaritana vivía en una nación dividida con personas divididas, y le hizo a Jesús una pregunta cargada. Había habido un debate durante generaciones sobre dónde Dios quería que adoraran. Ella se había criado enfocándose en lo que podía ver y en todo lo que le habían dicho. Cuando Jesús le respondió, le cambió el enfoque a la verdad. Le levantó la vista de lo que podía ver a quien podía confiar. ¡Imagínate si pudiéramos hacer eso con todos los reunidos alrededor de nuestra mesa en esta temporada de vacaciones!
    “Jesús le respondió: ‘Créeme, mujer, se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adorarán ustedes al Padre. Ustedes samaritanos adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, y de hecho ha llegado, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Así que son los adoradores que el Padre desea. Dios es espíritu, y quienes lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad’” (versículos 21-24). Procesando esta información a través de lo que ya sabía, ella respondió: “Yo sé que viene el Mesías (el Cristo). Cuando él venga, nos explicará todo” (versículo 25). Jesús luego cambió por completo su perspectiva y le mostró a quién debía confiar cuando dijo: “Yo soy el Mesías” (versículo 26).

    Haz lo que Jesús Hizo en Temporada de Acción de Gracias

    Es bastante posible que en esta temporada de vacaciones, al reunirte con amigos y familiares, haya diferencias de opinión. Es bastante posible que mientras compras y esperas pacientemente en la fila para comprar alimentos y regalos festivos, haya tensión. Es bastante posible que, aunque no desees nada más que tener corazones llenos de agradecimiento, amor y gratitud alrededor de tu mesa, haya preguntas. Cuando eso suceda, haz lo que hizo Jesús.

    1. Re dirige la atención de las personas en las circunstancias a en quién pueden confiar.

    “manteniendo la mirada fija en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de él soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se sentó a la diestra del trono de Dios.”
    –Hebreos 12:2 (RVR1960)

    2. Eleva su enfoque de lo que los divide a lo que los une.

    “Yo, prisionero en el Señor, les ruego que vivan de una manera digna del llamamiento con que han sido llamados. Sean siempre humildes y amables. Sean pacientes unos con otros y háganse tolerantes porque se aman. Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz. Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como fueron llamados a una misma esperanza cuando fueron llamados. Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos.” –Efesios 4:1-6

    3. Levanta sus corazones a Dios en oración para que digan sí a su oferta permanente de agua viva.

    “Pido que el Dios glorioso, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, les dé el Espíritu de sabiduría y revelación, para que lo conozcan mejor. Pido también que les sean iluminados los ojos del corazón para que sepan a qué esperanza él los ha llamado, cuál es la riqueza de su gloriosa herencia entre los santos, y cuál es la incomparable grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la eficacia de su fuerza poderosa.” –Efesios 1:17-20

    4. Eleva sus preguntas a Dios y escucha al Espíritu Santo para que te dé qué decir.

    “Pero aprovechen la oportunidad de testificar de mí. Así que no se preocupen por cómo defenderse. Porque yo les daré palabras y sabiduría a las que ninguno de sus opositores podrá resistir ni contradecir.” –Lucas 21:13-15

    En los Ministerios Kenneth Copeland,  nuestra oración por ti es que esta temporada de vacaciones sea una de paz, amor y alegría, características del amor de Dios por nosotros que pueden unirnos a todos. Ya sea que te reúnas con amigos y familiares, estés destinado lejos de casa cumpliendo tus deberes o pases el día solo, no olvides que estamos elevándote en oración. Nunca dejamos de pronunciar las bendiciones de Dios sobre tu vida y de dar gracias por ti y cómo Dios te trajo a esta tierra para un tiempo como este, para cumplir Su propósito y Su gloria en tí.

  • El Poder de la Fe Persistente en la Oración

    El Poder de la Fe Persistente en la Oración

    A lo largo de la Palabra, Dios nos dice que tengamos fe, pero no cualquier tipo de fe. Él nos dice que tengamos fe en Él y la fe de Él, que es la fe de Dios (Marcos 11:22). La fe persistente es; agresiva, determinada y enfocada. La persistencia se define como “obstinación en un curso de acción, a pesar de la dificultad u oposición”. Aplica una presión constante, inquebrantable y sin descanso a una situación. No se rinde hasta que toda resistencia se rompa y se alcance el resultado deseado. Para ayudarte a desarrollar este tipo de fe, el tipo que obtiene los resultados que necesitas y deseas en tu vida, caminemos a través de una historia que Jesús contó, una que demuestra la fe agresiva, determinada, persistente y enfocada. A menudo se le llama la Parábola de la Viuda Persistente y nos enseña El Poder de la Fe Persistente en la Oración.

    También [Jesús] les contó una parábola para enseñarles que siempre deben orar y no desanimarse (desfallecer, perder el ánimo y rendirse). Dijo: “En una ciudad había un juez que ni reverenciaba ni temía a Dios ni respetaba ni consideraba a los hombres. Y había una viuda en esa ciudad que seguía yendo a él, diciendo: ‘Protégeme, defiéndeme y dame justicia contra mi adversario’. Y por un tiempo él no quería, pero luego se dijo a sí mismo: ‘Aunque no tengo reverencia ni temor de Dios ni respeto ni consideración por los hombres, debido a que esta viuda sigue molestando, la defenderé y protegeré y me vengaré de ella, no sea que me cause un insoportable fastidio y me desgaste con su continuo acoso, o que finalmente venga y me insulte o me ataque o me estrangule’. Entonces el Señor dijo: ‘¡Escucha lo que dice el juez injusto! ¿Y no defenderá y protegerá y vengará nuestro Dios justo a sus elegidos (a sus escogidos), que claman a Él día y noche? ¿Los aplazará y retrasará en su ayuda? Les digo que los defenderá y protegerá y vengará rápidamente. Sin embargo, cuando el Hijo del Hombre venga, ¿encontrará [persistencia en] la fe en la tierra?” (Lucas 18:1-8, AMPC).

    Estos versículos están cargados de cinco puntos clave para ayudarnos a desarrollar El Poder de la Fe Persistente en la Oración.

    1. Usa tu fe cuando ores.

    “También [Jesús] les contó una parábola para enseñarles que siempre deben orar y no desanimarse” (versículo 1).
    Observa que el contexto de esta parábola es la oración. Debemos usar nuestra fe en la oración, ser consistentes en orar por toda situación y mantenernos en fe mientras lo hacemos.

    2. No pares de buscar a Dios en oración.

    “Dijo: ‘En una ciudad había un juez que ni reverenciaba ni temía a Dios ni respetaba ni consideraba a los hombres. Y había una viuda en esa ciudad que seguía yendo a él, diciendo: ‘Protégeme, defiéndeme y dame justicia contra mi adversario’” (versículos 2-3).
    ¡Dios no es el juez injusto! El hombre en la parábola lo era. Él ni reverenciaba ni temía a Dios, ni respetaba ni consideraba a los demás. Sin embargo, Estudia la parábola de la viuda insistente (Lucas 18:1-6) la mujer no retrocedió. No dejó que el juez o sus circunstancias la intimidaran para dejar de ser persistente. ¡Cuánto más responderá Dios a nuestra fe persistente en la oración!

    3. No dejes que el tiempo te haga vacilar.

    “Y por un tiempo él no quería, pero luego se dijo a sí mismo: ‘Aunque no tengo reverencia ni temor de Dios ni respeto ni consideración por los hombres, debido a que esta viuda sigue molestando, la defenderé y protegeré y me vengaré de ella, no sea que me cause un insoportable fastidio y me desgaste con su continuo acoso, o que finalmente venga y me insulte o me ataque o me estrangule’” (versículos 4-5). Es muy fácil dejar que el tiempo afecte negativamente nuestras oraciones, pero no dejes que el tiempo te haga vacilar en tu fe. Efesios 6:13-14 (RV) nos recuerda: “… Habiendo hecho todo, estar firmes. Estad, pues, firmes”. No importa cuánto tiempo lleve, debemos seguir manteniendo nuestra fe. Tenemos un pacto con Dios, y cuando acudimos a Él declarando nuestro pacto, Él responderá.
    Cuando caminamos en El Poder de la Fe Persistente en la Oración, trae resultados. ¡Él quiere que seamos persistentes!

    4. Declara implacablemente la Palabra.

    “Luego el Señor dijo: ‘¡Escucha lo que dice el juez injusto! ¿Y no defenderá y protegerá y vengará nuestro Dios justo a sus elegidos (a sus escogidos), que claman a Él día y noche? ¿Los aplazará y retrasará en su ayuda?” (versículos 6-7).
    Debes clamar día y noche declarando implacablemente la Palabra y mantenerte en fe, el clamor de fe no es un clamor de desesperación, sino de determinación. La desesperación expresa miedo, duda y nuestro dolor personal en el momento, no obstante, la determinación expresa fe, incluso en medio de las lágrimas, la fe declara sin miedo: “¡tengo mi milagro!”

    5. No te dejes mover por lo que ves.

    “Les digo que los defenderá y protegerá y vengará rápidamente. Sin embargo, cuando el Hijo del Hombre venga, ¿encontrará [persistencia en] la fe en la tierra?” (versículo 8).

    La fe ve más allá de lo temporal hacia lo eterno. En Hechos 20:24 (RV), Pablo dijo: “Ninguna de estas cosas me conmueve”. Aquí es donde debemos activar nuestra fe. Debemos desarrollar nuestra fe para no apartarnos de lo que creemos y por lo que estamos orando en fe, sin importar cuán malas parezcan las circunstancias. ¿No es esto lo que hizo la viuda? No aceptó un no por respuesta. Fue implacable e insistente. No se detuvo hasta obtener lo que quería. Se negó a rendirse. Siguió viniendo tenaz y persistentemente y no se rindió. Así es como Dios quiere que seamos en nuestra vida de oración. Quiere que caminemos en El Poder de la Fe Persistente en la Oración.

  • Únete en oración con nosotros por liberación de los rehenes israelíes

    Sabemos que Hamás tiene actualmente más de 200 rehenes israelíes… y estamos decididos a responder desde una posición de fe. El Señor declara en Deuteronomio 7:6 (Nueva Versión Internacional) que el pueblo de Israel es Su pueblo. “ Porque tú [Israel]  eres un pueblo santo, que pertenece al SEÑOR tu Dios. Te ha elegido el SEÑOR tu Dios para ser su tesoro entre todos los pueblos de la tierra.” Cuando el pueblo de Israel, el pueblo elegido de Dios, entra en guerra, nosotros en Estados Unidos y en el Cuerpo de Cristo estamos en la guerra con ellos.

    El Pastor George compartió cómo Dios le ha dado específicamente a la Iglesia Internacional Eagle Mountain una tarea suya para este tiempo. Debemos orar para que los hombres, mujeres y niños que han sido tomados como rehenes por el régimen de Hamas sean devueltos a sus hogares. Debemos permanecer en fe con todos aquellos que se han visto afectados por esta horrible situación. Dios está enojado con quienes lideran esto, y creemos que Él se encargará de que Su pueblo regrese a casa y que los responsables rindan cuentas. Él les dará la oportunidad de invocarlo, pedirle perdón y misericordia, o experimentar su ira. Nuestro trabajo es ejercer nuestra fe en la tierra con respecto a esta tragedia.

    ¡Estamos unidos, creyendo que los rehenes serán liberados! Cuando Pablo estaba en prisión, sucedió lo milagroso. Los muros temblaron y los hombres fueron liberados de su cautiverio. No estamos físicamente en Medio Oriente ni en una posición natural de autoridad que nos permita involucrarnos en las negociaciones terrenales, pero lo que Hamas no sabe es que nosotros, como Cuerpo de Cristo, poseemos toda autoridad en el cielo y en la tierra. Nosotros, al igual que nuestros hermanos y hermanas judíos, tenemos un pacto con Dios. Por lo tanto, tenemos el derecho de invocar ese pacto al permanecer firmes en la Palabra de Dios por fe.

    Entonces, por fe apoyamos a nuestros hermanos y hermanas israelíes. Por fe declaramos Su bondad. Por fe declaramos que lo que Él dice es la autoridad final en esta situación. Veremos el fin de estas acciones crueles y demoníacas del reino de las tinieblas. Veremos la liberación de los rehenes en Israel; sus captores no tienen otra opción.

    Nos basamos en la verdad de las siguientes Escrituras y creemos lo que dicen acerca de las promesas de Dios para Israel. Escuche la voz del Señor mientras permanece en fe con el cuerpo de Cristo e Israel.

    ¡HAMAS DEJARÁ IR AL PUEBLO DE DIOS!

    Esto dice el Señor Soberano:

    Isaías 49:22-26 (Nueva Traducción Viviente)

    “22 Esto dice el Señor Soberano:
        «Mira, les daré una señal a las naciones que no temen a Dios.
    Te traerán a tus hijos pequeños en sus brazos;
        traerán a tus hijas sobre los hombros.
    23 Reyes y reinas te servirán
        y atenderán a todas tus necesidades.
    Se inclinarán hasta el suelo ante ti
        y lamerán el polvo de tus pies.
    Entonces sabrás que yo soy el Señor.
        Los que confían en mí nunca serán avergonzados».

    24 ¿Quién puede arrebatar el botín de las manos de un guerrero?
        ¿Quién puede exigirle a un tirano[a] que deje en libertad a sus cautivos?
    25 Pero el Señor dice:
    «Los cautivos de los guerreros serán puestos en libertad,
        y se recuperará el botín de los tiranos.
    Pues yo pelearé contra quienes peleen contigo,
        y salvaré a tus hijos.
    26 Alimentaré a tus enemigos con su propia carne
        y se embriagarán con ríos de su propia sangre.
    Todo el mundo sabrá que yo, el Señor,
        soy tu Salvador y tu Redentor,
        el Poderoso de Israel[b]».”

    Isaías 51:14-16 (Nueva Traducción Viviente)

    14 Pronto quedarán libres los cautivos.
        ¡La prisión, el hambre y la muerte no serán su destino!
    15 Pues yo soy el Señor tu Dios,
        que agito el mar haciendo que rujan las olas.
        Mi nombre es Señor de los Ejércitos Celestiales.
    16 Y he puesto mis palabras en tu boca
        y te he escondido a salvo dentro de mi mano.
    Yo extendí[a] el cielo como un dosel
        y puse los cimientos de la tierra.
    Yo soy el que le dice a Israel:
        “¡Tú eres mi pueblo!”».

    Jeremías 30:4-10 (Nueva Traducción Viviente)

    4 Este es el mensaje que dio el Señor con relación a Israel y Judá. 5 Esto dice el Señor:

    «Oigo gritos de temor;
        hay terror y no hay paz.
    6 Déjenme hacerles una pregunta:
        ¿Acaso los varones dan a luz?
    ¿Entonces por qué están parados allí con sus caras pálidas
        y con las manos apoyadas sobre el vientre
        como una mujer en parto?
    7 En toda la historia nunca ha habido un tiempo de terror como este.
        Será un tiempo de angustia para mi pueblo Israel.[a]
        ¡Pero al final será salvo!
    8 Pues en ese día
        —dice el Señor de los Ejércitos Celestiales—,
    quebraré el yugo de sus cuellos
        y romperé sus cadenas.
    Los extranjeros no serán más sus amos.
    9     Pues mi pueblo servirá al Señor su Dios
    y a su rey, descendiente de David,
        el rey que yo le levantaré.

    10 »Así que no temas, Jacob, mi siervo;
        no te dejes abatir, Israel
        —dice el Señor—.
    Pues desde tierras lejanas los traeré de regreso a casa,
        y sus hijos regresarán del destierro.
    Israel regresará a una vida de paz y tranquilidad,
        y nadie lo atemorizará.

    Ezequiel 34:25-31 (Nueva Traducción Viviente)

    Pacto de paz del Señor  

    25 »”Haré un pacto de paz con mi pueblo y alejaré de la tierra a los animales peligrosos. Entonces los israelitas podrán acampar seguros en los lugares más silvestres y dormir sin temor en el bosque. 26 Bendeciré a mi pueblo y a sus hogares alrededor de mi colina sagrada. En la temporada oportuna les enviaré las lluvias que necesiten; habrá lluvias de bendición. 27 Los huertos y los campos de mi pueblo darán cosechas abundantes y todos vivirán seguros. Una vez que yo rompa las cadenas de su esclavitud y los rescate de quienes los esclavizaron, entonces ellos sabrán que yo soy el Señor. 28 Ya no serán presa de otras naciones, ni animales salvajes los devorarán. Vivirán seguros y nadie los atemorizará.

    29 »”Haré que su tierra sea famosa por sus cosechas, para que mi pueblo nunca más pase hambre ni sufra los insultos de naciones extranjeras. 30 De ese modo, sabrán que yo, el Señor su Dios, estoy con ellos y sabrán que ellos—los israelitas—son mi pueblo, dice el Señor Soberano. 31 Ustedes son mi rebaño, las ovejas de mi prado. Ustedes son mi pueblo y yo soy su Dios. ¡Yo, el Señor Soberano, he hablado!”».

    1 Samuel 30:1-2 (Nueva Traducción Viviente)   

    David destruye a los amalecitas  

    30 Tres días después, cuando David y sus hombres llegaron a su casa en la ciudad de Siclag, encontraron que los amalecitas habían asaltado el Neguev y Siclag; habían destruido Siclag y la habían quemado hasta reducirla a cenizas. 2 Se habían llevado a las mujeres y a los niños y a todos los demás, pero sin matar a nadie.

    1 Samuel 30:6-8 (Nueva Traducción Viviente)

    6 David ahora se encontraba en gran peligro, porque todos sus hombres estaban muy resentidos por haber perdido a sus hijos e hijas, y comenzaron a hablar acerca de apedrearlo. Pero David encontró fuerzas en el Señor su Dios.

    7 Entonces le dijo a Abiatar, el sacerdote:

    —¡Tráeme el efod!

    Así que Abiatar lo trajo 8 y David le preguntó al Señor:

    —¿Debo perseguir a esta banda de saqueadores? ¿Los atraparé?

    Y el Señor le dijo:

    —Sí, persíguelos. Recuperarás todo lo que te han quitado.

    1 Samuel 30:17-19 (Nueva Traducción Viviente)

    17 Entonces David y sus hombres se lanzaron contra ellos y los mataron durante toda la noche y durante todo el día siguiente hasta la tarde. Ninguno de los amalecitas escapó, excepto cuatrocientos jóvenes que huyeron en camellos. 18 Así que David recuperó todo lo que los amalecitas habían tomado y rescató a sus dos esposas. 19 No faltaba nada: fuera grande o pequeño, hijo o hija, ni ninguna otra cosa que se habían llevado. David regresó con todo.

    “Si se niegan a soltarlos y continúan reteniéndolos, les doy una advertencia justa: DIOS descenderá duramente…” (Éxodo 9:2-3, MSG).

    “Porque si no los dejas ir y todavía los retienes, he aquí, la mano de Jehová caerá…” (Éxodo 9:2-3, NVI).

    Suéltalo y déjalo ir (Juan 11:44).

    Mateo 18:10-13 (Nueva Versión Internacional)  

    Parábola de la oveja perdida  

    10 »Miren que no menosprecien a uno de estos pequeños. Porque les digo que en el cielo los ángeles de ellos contemplan siempre el rostro de mi Padre celestial. 11 [a]

    12 »¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se extravía una de ellas, ¿no dejará las noventa y nueve en las colinas para ir en busca de la extraviada? 13 Y si llega a encontrarla, les aseguro que se pondrá más feliz por esa sola oveja que por las noventa y nueve que no se extraviaron.

  • Consejos para tu Tiempo Diario de Reflexión con Dios

    Consejos para tu Tiempo Diario de Reflexión con Dios

    ¿Alguna vez te has propuesto tener un momento de tranquilidad con Dios y luego solo te has sentado y mirado la pared, preguntándote cómo empezar? Tal vez intentaste orar, pero no pudiste pensar en las palabras adecuadas para decir, abriste tu Biblia, pero ni siquiera sabías por dónde empezar.

    Si eres como la mayoría de las personas, las finanzas, la salud y la familia ocupan mucho espacio en tu mente, ¡Estas cosas son importantes!, ¿sabías que la cantidad de tiempo que pasas con Dios cada día puede cambiar drásticamente tus finanzas, salud y relaciones? El tiempo con Dios fortalece tu relación con Él y te permite escuchar Su voz con más claridad. Cuando recibes una dosis regular de Su instrucción y dirección, los desafíos que tienes delante ya no parecen tan grandes y te sientes más seguro de cómo manejarlos.

    Un Mensaje Personal para Ti

    Imagina estar en medio de un proyecto realmente importante en el trabajo o en casa. Alguien se acerca y te entrega un sobre. Dentro hay un mensaje personal del Dios Todopoderoso. No lo dejarías de lado y esperarías un momento en el que no tengas nada más que hacer. No, dejarías todo y abrirías ese mensaje en ese mismo momento.

    ¿Por qué? Porque necesitas desesperadamente una Palabra del cielo de forma regular. Estás aquí en esta Tierra enfrentando una situación desafiante tras otra. Y, francamente, la mayoría de las veces están más allá de tu propia capacidad.

    ¡Pues bien, esta situación es real! Dios de hecho te ha enviado un mensaje importante: es Su Palabra. Y lo que Él tiene que decirte afectará tu día hoy y todos los días.
    No importa lo que esté sucediendo en tu vida en cualquier momento, puedes abrir la Biblia todos los días y el Espíritu de Dios te revelará las palabras que necesitas para fortalecerte y sostenerte. Él te guiará hacia los versículos que te acercarán a la realización de tus sueños.

    Amplía Tu Éxito

    Si alguna vez has pedido comida en un servicio de comida rápida, sabes que muchos restaurantes te dan la opción entre una comida regular y una porción “agrandada”. Es tu elección decidir cuánto quieres consumir. Lo mismo ocurre con tu tiempo en la Palabra de Dios. Tienes una elección cuando pasas tiempo con Dios. Puede ser un aperitivo pequeño o puedes “ampliar” tu éxito en la vida al absorber más de Su bondad, más de Su gracia, más de Sus promesas, más de Su sabiduría.

    Ahora bien, por más significativo que sea leer la Biblia para alcanzar el éxito, Dios no te obligará a leerla. Te dejará elegir el nivel de fe en el que quieres estar. Te permitirá llegar tan lejos con Su Palabra como desees. Dependerá de cuánta atención le des, de cuánto la mantengas delante de tus ojos, en tus oídos, de si la recibes, crees en ella y actúas en consecuencia. Puedes tener una fe lo suficientemente fuerte como para hacer realidad tus sueños más grandes, o puedes avanzar con apenas suficiente fe para llegar al cielo.

    Ingredientes Secretos.
    Esto todavía te deja con la pregunta apremiante de cómo encontrar tiempo significativo con Dios. ¿Cómo? Al igual que una buena receta que ha sido transmitida de generación en generación, Dios te ha dado los ingredientes secretos para una comunión significativa con Él. Una vez que los hayas puesto en práctica, te resultará difícil no pasar tiempo con Él.

    1. Encuentra un Lugar para Tu Momento de Intimidad con Dios.

    “…entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora…” – Mateo 6:6, NIV


    Reserva un lugar y un momento en el que tengas privacidad, silencio y sin interrupciones. Dependiendo de la fase de tu vida en la que te encuentres, es posible que necesites pedirle al Señor que abra un camino cuando parezca que no lo hay.

    2. Ofrece Alabanza y Acción de Gracias Durante tu Tiempo con Dios.

    “Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza.” – Salmo 100:4, RV60.


    La acción de gracias y la alabanza son una manera maravillosa de comenzar tus oraciones. Invitan a Dios a venir y ser parte de este tiempo (Salmo 22:3). Estás pidiendo que Su presencia y gloria llenen tu vida y tu situación. Al alabar a Dios y hablar de Sus maravillosas obras, te recordarás de todo lo que Dios ha hecho, y tu fe en Dios y Su plan para ti aumentará. Dios creó la alabanza con un propósito. Te recuerda quién es Dios y detiene a Satanás en seco. ¡Es un arma poderosa!

    3. Ora en el Espíritu.

    “El que habla en lenguas, a sí mismo se edifica…” (1 Corintios 14:4)


    ¿Alguna vez has ido a orar y has descubierto que no podías pensar en las palabras adecuadas? Puedes conocer la situación de la que te gustaría hablar con el Señor, pero ni siquiera sabes por dónde empezar. ¡Ese es el momento perfecto para orar en el espíritu!

    ¿Pero por qué no orar en Español? Orar en el espíritu, o en otras lenguas, es un ejercicio espiritual que fortalece tu fe. Cuando oras en el espíritu, estás orando la voluntad perfecta de Dios para tu vida. No siempre sabes qué decir, pero Él lo sabe. Y Él se asegura de que aciertes cada vez.

    Puede que esto sea un concepto nuevo e incómodo para ti, ¡pero vale la pena el esfuerzo! Puedes comenzar usando tu lengua materna en la oración mientras suena música de adoración de fondo. Empieza con unos minutos cada día y aumenta el tiempo de oración a medida que el Señor te guíe.

    4. Estudia la Palabra de Dios.

    “…medita en él de día y de noche…para que seas prosperado y tengas éxito.” (Josué 1:8, RV60).


    La Biblia es la Palabra inspirada de Dios, pero más que eso, es tu libro personal de instrucciones para la vida cotidiana. Aunque la mayoría de los cristianos comprenden la importancia de estudiar la Palabra de Dios, a veces saber por dónde empezar puede ser el mayor desafío.

    Aquí tienes algunos consejos para comenzar:

    • Siempre ten acceso rápido a una copia impresa de la Biblia. Aunque muchas personas usan teléfonos móviles o tabletas para leer la Palabra, es importante tener una Biblia que puedas subrayar y personalizar. Te permite subrayar las Escrituras que tienen un significado especial para ti.

    • Hazlo personal. Comienza subrayando cada pasaje que incluye frases como “en Cristo” o “en Quien” o “en Él”. Estas frases se refieren a ti como creyente, nacido de Dios.

    • Recibe en fe. Una vez que hayas encontrado las promesas en la Palabra de Dios que se aplican a ti, comienza a recibirlas en fe para tu vida. Todas las promesas que encuentres en Su Palabra está destinado para TI.

    • Medita en la Palabra, y así crecerás espiritualmente.
      Una forma de aplicar esto a tu vida es descubrir lo que la Palabra dice sobre las necesidades específicas en tu vida y meditar en esa Palabra. A medida que el Espíritu Santo hace que la Palabra de Dios sea una realidad en tu corazón, verás que tus necesidades son satisfechas por la provisión de Dios.

    • Habla la Palabra continuamente. Saber la Palabra no es suficiente; actuar en ella es lo que produce resultados (Mateo 7:24-27), parte de actuar en la Palabra es hablarla. Comienza leyendo la Palabra en voz alta durante tu tiempo con Dios. A medida que lo hagas, empezará a entrar en tu espíritu y comenzará a salir de tu boca durante todo el día. Lo que realmente crees en tu corazón es lo que hablas todo el tiempo, y lo que hablas determina lo que sucede en tu vida (Marcos 11:23).

     

    5. Pide a Dios Ayuda para Comprender Su Palabra.

    “Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley.” (Salmo 119:18, NIV)


    Finalmente, mientras te preparas para estudiar las Escrituras, pide al Espíritu Santo que abra los ojos de tu entendimiento para que puedas comprender las verdades profundas de Dios. Luego, espera que el Señor lo haga; espera que Él te encuentre en el nivel de tu necesidad y te revele Su Palabra.

    Incluso con estos consejos, puede ser desafiante hacer que el tiempo con Dios sea una parte consistente de tu vida, sin embargo, no busques la perfección. Solo proponte comenzar. Se ha dicho: “Si no apuntas a nada, siempre lo alcanzarás”. Así que apunta a tener un tiempo tranquilo significativo con Dios, ¡y observa cómo cambia el rumbo de tu día!.

  • 4 Claves para Erradicar la Deuda Sobrenaturalmente

    4 Claves para Erradicar la Deuda Sobrenaturalmente

    La deuda parece ser una forma de vida en este mundo, ¿no es así? Es demasiado fácil encontrarte enterrado en una montaña de deudas sin posibilidad de salir de allí. Si eso te resulta familiar y estás buscando una forma de salir de la deuda, ¡tenemos buenas noticias!

    Como creyentes, tenemos a nuestra disposición un sistema financiero completamente diferente al que ofrece el mundo. Somos hijos del Dios Altísimo y ciudadanos de Su reino; por lo tanto, podemos operar en el sistema financiero de Dios, donde Él suple todas nuestras necesidades y deseos con Su abundancia (Filipenses 4:19). Como podrás imaginar, ya que Dios es el Creador mismo de este mundo, Él tiene mucha riqueza a su disposición y quiere compartirla contigo.

    Al leer estas 4 Claves para Erradicar la Deuda Sobrenaturalmente, obtendrás las herramientas espirituales para liberarte de la deuda y vivir financieramente libre. No importa cuántas deudas tengas, Dios te guiará y te ayudará a convertirte en una persona sin deudas y próspera. ¡Puedes vivir en esta tierra con Dios como tu único Proveedor!

    1. Piensa: Dios es mi Fuente

    “Y mi Dios generosamente suplirá (llenará al máximo) todas vuestras necesidades conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” –Filipenses 4:19 (AMPC)

    ¿Alguna vez has dejado un mal hábito, como comer demasiado azúcar o tomar gaseosas en exceso? Cuando decidiste dejar ese hábito, ¿tuviste que darte la espalda, verdad? Bueno, para vivir sin deudas, tendrás que hacer lo mismo, lo que involucrará comprar sin pedir prestado dinero. No importa cuán difícil parezca, la primera clave para erradicar la deuda sobrenaturalmente es tomar la decisión de calidad de dejar de pedir prestado y convertirse en alguien sin deudas.

    Esto es lo que Kenneth y Gloria Copeland decidieron al principio de su matrimonio. No vacilaron ni esperaron el “momento adecuado”. Tomaron la decisión de calidad de dar la espalda a la deuda. Ya no lo consideraron una opción porque la deuda ya no sería la forma en que obtendrían cosas. A partir de ese momento, decidieron depender exclusivamente de Dios para todo lo que necesitaban y lo convirtieron en su único proveedor. Once meses después, estaban completamente libres de deudas y han seguido viviendo sin deudas hasta el día de hoy.

    Puede que estés pensando: “Eso suena genial, pero ¿cómo salieron tan rápido de la deuda?” Se centraron en Dios como su proveedor (1 Corintios 8: 6). No importaba lo que necesitaran, desde pagar la nómina en un ministerio en crecimiento hasta comprar un avión a reacción, Kenneth y Gloria Copeland dependían del Señor para suplir TODAS sus necesidades. Él se convirtió en su única fuente, y todavía lo es hoy.

    Dado que Dios no hace acepción de personas, Él hará por ti lo que hizo por Kenneth y Gloria Copeland. ¿Necesitas un carro nuevo? Deja que el Maestro Financiero lo traiga a tu vida. ¿Y qué tal una casa nueva? Él puede proveer lo que necesitas mucho más allá de lo que puedas esperar, pero tienes que confiar en Él (Efesios 3:20).

    Establece en tu corazón hoy que Dios es tu fuente. Medita continuamente en Su Palabra y repite constantemente: “Dios es mi fuente”. Permite que se vuelva tan real en tu espíritu que ya no pienses en tus ingresos, tu trabajo, tu cuenta bancaria o un préstamo como tu solución financiera. Dios anhela ser tu único Proveedor. Y tan pronto como se lo permitas, tus finanzas cambiarán radicalmente.

    2. Recibe Su Poder para ser Libre de Deudas

    “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir. Yo vine para que tengan y disfruten la vida, y la tengan en abundancia (en plenitud, hasta que rebose)”. –Juan 10:10 (AMPC)

    Cuando nuestras facturas se vuelven abrumadoras, puede sentirse como si el dinero nos controlara, en lugar de nosotros estar controlando nuestro dinero, la verdad es que tenemos la autoridad sobrenatural para recuperar el control sobre nuestras finanzas y ser completamente libres de deudas. Después de todo, a través de Jesucristo, se nos ha dado dominio sobre esta tierra, y eso incluye nuestras finanzas, que están bajo nuestra autoridad.

    Tienes el poder de decir: “¡Basta!” y reclamar tus derechos y promesas a través de Jesucristo. A medida que operes en fe y sigas hablando Sus promesas, podrás mantener tu decisión de calidad de ser libre de deudas. Al aplicar Su poder a tu deuda, descubrirás que gran parte de ese poder está en recibir la sabiduría de Dios sobre cómo avanzar. Considera estas promesas de la Palabra de Dios:

    • Dios tiene un plan para cancelar las deudas al ser guiado por Su Espíritu (Jeremías 29:11).
    • Recibo el plan de Dios por fe y no acepto la duda (Santiago 1:5-8).
    • El plan de Dios proviene del reino del espíritu, no del natural (1 Corintios 2:9-10).
    • Tengo la capacidad de oír el plan de Dios (Salmo 85:8).
    • Soy obediente al plan de Dios. Cualquier cosa que Él me diga que haga, lo haré (Isaías 1:19).

    A medida que te muevas en obediencia al Señor, tu plan de cancelar las deudas estará envuelto en la sabiduría de Dios y nunca te creará presión innecesaria. Si empiezas a sentir presión, busca la paz y rechaza la tentación de ser impaciente y pedir prestado. Te sorprenderá lo rápido que tus deudas comenzarán a disminuir cuando mantengas la fe y entregues tus preocupaciones a Dios.

    3. Busca Primero el Reino de Dios


    “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” – Mateo 6:33 (RVR 1960)

    Cuando necesitas dinero, parece racional seguir lo que el mundo hace: trabajar más y gastar menos. Sin embargo, la Biblia es muy clara en que todo proviene del Reino de Dios. Por lo tanto, tiene aún más sentido, especialmente mientras pagas las deudas, buscar el Reino de Dios.

    Como ya sabrás, una de las mejores formas de buscar el Reino es no solo a través de la oración, sino sembrando y dando al Reino de Dios. Así como el diezmo protege lo que actualmente posees, dar hará crecer exponencialmente tus finanzas, ya que las leyes de la siembra y la cosecha aseguran tu propia cosecha financiera (Marcos 4:30-32). En lo natural, gastar más dinero en el diezmo no parece un plan viable, pero con Dios, la siembra es tu plan hacia la libertad financiera. Muchas personas cometen el gran error de dejar de diezmar y sembrar cuando intentan salir de deudas, pero no diezmar no funciona. Puede parecer lógico para nuestras mentes naturales, pero la ruta más rápida hacia la libertad sobrenatural de deudas depende de mantenerse en un estado continuo de siembra y cosecha (Proverbios 3:9-10).

    A medida que te dispongas a ser libre de deudas, abre tus oídos espirituales para escuchar dónde y cuánto Dios quiere que siembres para tu cosecha. Como dice Jerry Savelle: “Cuando hablas con el Señor sobre tu necesidad, Él te hablará acerca de sembrar una semilla”. Esta es una ley espiritual y un paso crítico que debes tomar si deseas vivir una vida libre de deudas. Su plan es perfecto, así que sintoniza y escucha sus instrucciones. En lugar de asumir lo que debes hacer, confía completamente en el Señor. Él sabe cómo hacer que seas libre de deudas de la mejor manera posible. No solo desea bendecirte mucho más allá de tu ingreso en el mundo natural, sino que ha prometido en Su Palabra bendecirte más allá de todo lo que hayas conocido (Efesios 3:20). Si te mantienes firme en la Palabra, verás Su mano bendecir tu situación financiera inmensamente.

    4) Entra en Su Reposo


    “De modo que aún queda un reposo para el pueblo de Dios. Porque el que entra en su reposo, reposa también de sus obras, como Dios reposó de las suyas.”–Hebreos 4:9-10 (RVC)

    En el momento en que tomaste la decisión de calidad de salir de la deuda, Dios te vio como libre de deudas. A medida que has construido tu plan, has seguido Su sabiduría y dirección, permite que Su poderosa mano actúe en tu favor. Esto no significa que dejes de hacer pagos y cumplir con tus obligaciones. No, no en absoluto. Significa que entres en Su descanso espiritual al encomendar la carga de tu deuda al Señor. Cuando surja una situación que te abrume la deuda o pienses que necesitas pedir prestado dinero de nuevo, ese es el momento de orar y dar la situación al Señor y dejarla con Él. Es el momento de entrar en su reposo.
    Si no estás seguro de cómo hacerlo, ora así:

    Padre, en el nombre de Jesús, renuncio a toda preocupación, peso, ansiedad, y cuidado de esa carga de deuda sobre ti. Me niego a llevar la carga de esta deuda por más tiempo. Me niego a pedir más dinero prestado. Tú eres mi Proveedor y eres capaz de proveer todo lo que necesito. Según Hebreos 4:3, 9-11, entro en el descanso y la paz de Dios en lo que respecta a mis finanzas. Lo creo, lo recibo y camino en ello. ¡Soy libre! ¡Mis días de preocupación, ansiedad, presión y estrés sobre las finanzas han terminado para siempre! Me niego a sentir la presión y el estrés, en cambio, elijo entrar en tu reposo.

    Luego, deja la carga con el Señor y permite que su amor guíe el resto de tu día. No sigas preocupándote y hablando de ello con tu familia o amigos una y otra vez. En cambio, déjalo en Sus amorosas manos. Si la preocupación intenta apoderarse de tu corazón y mente nuevamente, habla Sus promesas financieras y regocíjate en Su bondad.

    Al seguir estas 4 claves para erradicar la deuda sobrenaturalmente, estarás en el camino correcto para vivir libre de deudas y en una posición para bendecir a otros. Como dijo el pastor George Pearsons: “Hay corrientes de ingresos y manifestaciones sobrenaturales de la gloria de Dios eliminando la deuda de nuestras vidas”. Recibe esa palabra hoy y ten la certeza que has sido redimido de la maldición de la pobreza y la necesidad, y que ahora, a los ojos de Dios, estás libre de deudas.

  • La Diligencia hace la Diferencia

    La Diligencia hace la Diferencia

    por Gloria Copeland

    Imagina por un momento que perteneces a la familia más rica del mundo. Imagina que tus padres fueran los Rockefeller, por ejemplo, y que hubieras crecido rodeado de abundancia ilimitada y riquezas extravagantes. ¡Piensa en cuál sería tu perspectiva financiera!

    Siempre tendrías la expectativa de tener mucho dinero. Pensarías en términos de abundancia, no de escasez. Sabrías que nunca tendrías que prescindir o preguntarte cómo vas a pagar un auto nuevo. Tendrías todos los carros, aviones, barcos y cualquier otra cosa que quisieras.

    Como nunca has conocido nada más que riqueza, tu mentalidad sería: “Así son las cosas en mi familia. Somos muy, muy ricos.” ¡Esa es la actitud que debes tener como creyente!

    Aunque en lo natural tu apellido no sea Rockefeller, has nacido en la familia más rica que existe. Has nacido de nuevo en la familia espiritual de Dios, y es tan real como cualquier familia natural, solo que es más rica y poderosa. ¡Ninguna otra familia se acerca siquiera a la familia de Dios!

    Él es dueño de toda la tierra y de toda su plenitud (Salmo 24:1)…Míos son todos los animales del bosque, ¡los miles de animales que hay en las colinas! (Salmo 50:10). Toda la plata y el oro del mundo entero le pertenecen. Todos los tesoros enterrados y las riquezas escondidas son Suyos y Él sabe dónde están todos (Isaías 45:3).

    ¡Nuestro Padre es un Dios rico, rico! Él creó la riqueza en todo este planeta y la puso en la tierra para que Su familia la disfrute. En otras palabras, ¡Él la puso aquí para nosotros!

    “Bueno”, alguien podría decir, “Creo que ese es un punto de vista extremo. Es solo una idea que se les ocurrió a los predicadores de la prosperidad”. No, no se nos ocurrió. A nuestro Dios bueno y misericordioso se le ocurrió. La prosperidad siempre ha sido el plan de Dios para su pueblo. A lo largo de las Escrituras, mientras Sus hijos e hijas le obedecieron, caminaron en sobreabundancia.

    Piensa en lo ricos que eran Adán y Eva en el Jardín del Edén. Hasta que decidieron desobedecer a Dios y hacer las cosas a su manera, tenían todo lo bueno que podían desear. Piensa en lo próspero que era Abraham. Le creyó a Dios, hizo lo que dijo y terminó siendo más rico que los reyes de las naciones. Caminó fielmente en su pacto con Dios y se hizo “muy rico en ganado, en plata y en oro” (Génesis 13:2).

    Lo mismo sucedió con los israelitas. Aunque vivían bajo el Antiguo Pacto, cuando obedecían a Dios tenían todas sus necesidades satisfechas. Eran la cabeza y no la cola. Tuvieron la victoria dondequiera que fueron. Tuvieron un excedente de prosperidad y LA BENDICIÓN de Abraham se manifestó en sus vidas.

    Ahora nosotros, como creyentes, somos la simiente de Abraham (Gálatas 3:29) y esa misma BENDICIÓN ha venido sobre nosotros. Es tan poderosa como siempre, y podemos caminar en ella más fácilmente que los israelitas porque tenemos un mejor pacto: Hemos sido hechos justicia de Dios en Cristo Jesús. Tenemos Su Espíritu dentro de nosotros, y Él nos ha dado un corazón para obedecerlo.

    Todo lo que queda ahora es que aprendamos a cooperar con Él. Solo necesitamos buscar en la Palabra y descubrir cómo hacer las cosas a Su manera para que podamos vivir de acuerdo con Sus leyes de abundancia.

    No Engordes tu Cuenta Bancaria Matando de Hambre tu Alma

    ¡Las leyes de abundancia de Dios son maravillosas! Son tan confiables como la ley de la gravedad. Trabajan de la misma manera todo el tiempo, y cualquier miembro de la familia que camine en ellas puede vivir una vida abundantemente y próspera.

    Los creyentes que no caminan en esas leyes, por otro lado, vivirán muy por debajo de sus privilegios financieros. Solo tendrán que tratar de arreglárselas en la naturaleza lo mejor que puedan. Dios no podrá hacer mucho por ellos financieramente porque, a pesar de que son sus hijos, en lo que respecta al dinero, todavía creen y operan como incrédulos.

    Cuando se encuentran en un aprieto financiero, se preocupan e inquietan y tratan de encontrar formas de obtener más dinero. Cuando quieren cosas que no pueden pagar, se frustran y acumulan más deudas. Si su cuenta bancaria no es tan grande como quisieran, reducen sus donaciones y acumulan cada centavo de sus ingresos que les es posible.

    Desde la perspectiva del mundo, suenan como cosas normales, no es la forma en que opera la familia de Dios. No vamos tras el dinero y las cosas materiales. Buscamos a Dios, y las cosas vienen a nosotros. Esa es la ley fundamental de la abundancia sobrenatural. Es lo que Jesús enseñó en Mateo 6:33. Él dijo: “Buscad (apuntad y luchad) primero que todo por el reino [de Dios] y Su justicia (Su manera de hacer y de ser rectos), y luego todas estas cosas en conjunto os serán dadas además” (Biblia Amplificada, Clásica).

    ¡Hablando de maneras de prosperar! Esta es la mejor manera de hacerlo: viviendo para Dios y poniendo Su Palabra en primer lugar en nuestras vidas.

    No hay ningún inconveniente en esa forma de prosperar como lo hay en el camino del mundo. Cuando las personas se enriquecen a la manera del mundo, terminan como el hombre rico de Lucas 12. ¿Lo recuerdan? Amasó una gran fortuna por sus propios esfuerzos carnales, con toda la intención de gastarla en sí mismo, como nunca prestó atención a Dios, al final su riqueza no le sirvió de nada. Terminó muriendo antes de poder disfrutarla. (Vea los versículos 16-20.)

    Ese no es un ejemplo que queramos seguir. ¡Jesús dijo que las personas que acumulan tesoros para sí mismas pero no son ricas para con Dios son insensatas! Su cuenta bancaria engorda pero al final su alma acaba muriendo de hambre. La única respuesta que tienen es el dinero y no los llevará al cielo. No los sanará de una enfermedad terminal. No romperá el poder de las adicciones que los han esclavizado.

    Sin embargo, cuando buscan a Dios primero, prosperan “como prospera tu alma”. Crecen financieramente a medida que “caminan en la verdad” (3 Juan 2-3), y la verdad los haces libres (Juan 8:32).

    ¿Qué significa exactamente andar en la verdad?

    Significa que vives una vida piadosa: haces de la Palabra de Dios tu autoridad final y haces lo que Él dice que hagas. Significa que guardas Su Palabra en tu corazón y en tu boca. Tú crees y dices lo que Él dice de ti. Cuando enfrentas dificultades financieras, no andas hablando de pobreza y necesidades. No dices cosas como: “Simplemente no veo cómo voy a pagar todas estas cuentas”. Pones tu fe en las escrituras como Filipenses 4:19 y dices: “¡Mi Dios suplirá todo lo que me falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús!”

    Cuando caminas en la verdad, también pones a Dios primero en tus finanzas. Haces del diezmo una prioridad. Das alegremente a los demás siempre que el Señor te dirija, confiando en que el Señor te BENDECIRÁ a cambio porque, como dice Gálatas 6:7: “Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”.

    Una posesión preciosa

    “Pero Gloria”, podrías decir, “yo hago todas esas cosas. Paso tiempo en la Palabra todos los días. Creo y confieso la Palabra sobre mis finanzas. Diezmo y doy. ¡Sin embargo, todavía no estoy prosperando!”

    Entonces tal vez necesites controlarte en otra área. Tal vez necesites ver cómo te va cuando se trata de ser diligente. La diligencia es otra de las leyes fundamentales de la abundancia de Dios. Se define como “aplicación constante a negocios de cualquier tipo; esfuerzo constante para lograr lo que se emprende.”

    La diligencia es perseverancia. Es hacer de todo corazón cualquier trabajo que te hayan encomendado. Es parte de lo que te hace prosperar. 

    Es posible que no escuches tantos sermones sobre la diligencia como sobre otras cosas, pero Dios nos dice una y otra vez en las Escrituras lo valiosa que es. En Proverbios, por ejemplo, dice:

    • “Las manos negligentes llevan a la pobreza; las manos diligentes conducen a la riqueza” (Proverbios 10:4).

    • “El de manos diligentes gobernará; pero el perezoso será subyugado” (Proverbios 12:24, NVI).

    • “El hombre bueno recibe el favor del Señor, pero el intrigante recibe su condena.” (Proverbios 12:27, NVI).

    • “El perezoso ambiciona, y nada consigue; el diligente ve cumplidos sus deseos.” (Proverbios  13:4, NVI).

    • “El perezoso no labra la tierra en otoño; en tiempo de cosecha buscará y no hallará.. .Los planes bien pensados: ¡pura ganancia! Los planes apresurados: ¡puro fracaso!” (Proverbios 20:4, 21:5, NVI).

    • “Perezoso, ¿cuánto tiempo más seguirás acostado? ¿Cuándo despertarás de tu sueño? Un corto sueño, una breve siesta, un pequeño descanso, cruzado de brazos… ¡y te asaltará la pobreza como un bandido, y la escasez como un hombre armado!” (Proverbios 6:9-11).

    Así es en la familia de Dios: a los perezosos no les va bien. Las personas que duermen hasta tarde todas las mañanas y pasan el día holgazaneando no prosperan.

    Dios no es como el gobierno. No tiene programas que paguen a las personas por no trabajar. En Su sistema, si quieres prosperar, se espera que trabajes y seas productivo. Ya sea que seas madre y ama de casa a tiempo completo, estudiante, propietario de un negocio o empleado, se espera que hagas tu mejor esfuerzo y hagas un buen trabajo.

    ¿Qué pasa si tienes un trabajo que no te gusta, o tienes uno que no paga muy bien?

    Se diligente de todos modos! Créele a Dios por un mejor trabajo si quieres, pero mientras tanto trata al que tienes con respeto. No hagas el menor esfuerzo posible para que no te despidan. Determina ser el mejor empleado que la empresa haya tenido jamás. Preséntate en el trabajo todos los días con una sonrisa en la cara y haz todo lo posible para ser una bendición en ese lugar.

    “Tú no entiendes. Mi trabajo es aburrido y no es muy importante”, ¡Sí, probablemente lo es! Por un lado, te proporciona un ingreso para diezmar y la capacidad de sembrar en el reino de Dios. Te da la oportunidad de ir a trabajar todos los días pensando, estoy haciendo esto como para el Señor, y estoy sacando semilla para una cosecha.

    Por otra parte, aunque tu trabajo no pague muy bien te da la oportunidad de ser fiel. Y si eres fiel, Dios puede bendecirte. Él no está limitado por donde empiezas. ¡Él puede llevarte desde el último peldaño de la escalera hasta la cima!

    Eso es lo que les sucedió a los primeros dos siervos en la parábola que Jesús contó en Mateo 25. Comenzaron como esclavos y terminaron como gobernantes. Probablemente hayas leído la historia…

    Al principio, a cada uno de los sirvientes se le encomendó la tarea de administrar cierta cantidad de dinero para su amo. A un siervo se le dieron cinco talentos de dinero; el segundo recibió dos talentos; y el tercero obtuvo un talento.

    Después, el amo se fue de viaje y mientras estaba fuera, “El que había recibido las cinco mil fue en seguida y negoció con ellas y ganó otras cinco mil. Así mismo, el que recibió dos mil ganó otras dos mil. Pero el que había recibido mil fue, cavó un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.” (versículos 16-18, NVI).

    ¿Qué pasó cuando el maestro regresó? ¡Él les dio a los dos siervos fieles promociones idénticas! A pesar de que comenzaron en diferentes niveles económicos, los bendijo a ambos por igual y dijo: “Su señor le respondió: “¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! En lo poco has sido fiel; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!” Su señor le respondió: “¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! Has sido fiel en lo poco; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!” (versículos 21 y -23, NVI).

    El sirviente infiel, sin embargo, recibió un despido. El amo le dijo: “Pero su señor le contestó: “¡Siervo malo y perezoso! ¿Así que sabías que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido? Pues debías haber depositado mi dinero en el banco, para que a mi regreso lo hubiera recibido con intereses. »”Quítenle las mil monedas y dénselas al que tiene las diez mil. 29 Porque a todo

  • La Verdad te hace Libre

    La Verdad te hace Libre

    Por Kenneth Copeland

    En todo el mundo ahora mismo la libertad está bajo ataque.

    ¿Sabias que tu libertad personal está siendo atacada?

    ¿Sabias que el diablo está trabajando día y noche para robarte tu libertad en Jesús?

    ¿Sabias que te está atacando continuamente con amenazas y mentiras destinadas a robarte las bendiciones de Dios y ponerte de nuevo en la esclavitud de los males de los que tú, como hijo de Dios nacido de nuevo, ya has sido liberado?

    Si no lo sabías, es hora de que descubras los ataques del enemigo, sus planes y lances tu propia “Operación Libertad” en el campo de batalla por tu vida. ¿Cómo? Empleando la única arma que Jesús dijo que garantizaría tu libertad: la verdad.

    Lo que Funcionó para Jesús Funcionará para Ti

    “¿La verdad?” Tu puedes preguntarte. “¿Eso es todo lo que necesito para ser liberado de las ataduras del diablo?”

    Absolutamente. Jesús mismo lo dijo. En Juan 8, lo encontramos hablando a un grupo de nuevos creyentes.

    Momentos antes, habían puesto su fe en Él. Sin duda eran como tu y como yo cuando creímos en Él por primera vez: llenos de entusiasmo y deseosos de ser como el Señor.

    Probablemente lo miraban pensando: ¡Vaya, este hombre no está sujeto a nada! Él echa fuera demonios. Él cura la enfermedad. Él no está cautivo por el pecado como lo hemos estado nosotros. ¡Quiero ser su discípulo! ¡Quiero ser como Él! 

    Pero había un gran problema. No tenían idea de cómo hacerlo.

    Entonces, en ese momento, Jesús les dio la información que necesitaban. Les dio la llave que les abriría todas las puertas. Él dijo: “«Si ustedes permanecen en mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.» “(Juan 8:31-32).

    ¿Alguna vez has leído esos versículos y te has preguntado cómo sabía Jesús que la verdad haría libres a esas personas?

    Él lo sabía porque lo había probado en Su propia vida. Siempre había vivido de acuerdo con la verdad de la Palabra de Dios. Solo unos pocos versículos antes, Él había explicado y dicho: “nada hago por mí mismo, sino que hablo según lo que el Padre me enseñó. Porque el que me envió está conmigo, y no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que a él le agrada.»” (versículos 28-29).

    La mayoría de los cristianos no se dan cuenta de que Jesús tuvo que vivir por fe y obediencia a la Palabra de Dios al igual que nosotros. Cometen el error de pensar que Él pudo vivir libre de todas las ataduras y obstáculos del diablo cuando caminó en esta tierra porque era el Hijo de Dios. “Jesús no pudo haber pecado”, dicen. No podía estar enfermo. No podía haber tenido miedo. Después de todo, Él era divino. ¡Él era Dios!”

    Sí, Él era (y es) Dios, pero también era (y es) hombre. Podría haber pecado. Gracias a Dios que no lo hizo, pero pudo haberlo hecho. Lo sabemos porque la Biblia dice que Él “fue tentado en todo según nuestra semejanza” (Hebreos 4:15).

    Aunque Jesús es Dios, cuando vino a la tierra, estableció los derechos, privilegios y poder que le pertenecían como Dios y vivió como hombre. Como dice Filipenses 2, Él “se despojó a sí mismo [de todos los privilegios y dignidad legítima] en el sentido que se hizo semejante a los hombres y nació como un ser humano” (versículo 7, La Biblia Amplificada).

    Lo que hizo y mantuvo libre a Jesús, lo que lo sostuvo y lo hizo fuerte, no fue su naturaleza divina, ni siquiera el hecho de que Él Dios Todopoderoso era Su Padre. ¡Lo que lo hizo libre fue el hecho de que caminó en la verdad de la Palabra de Dios!

    Jesús dijo lo que dijo su Padre, hizo lo que su Padre le dijo que hiciera, vivió de la Palabra de Dios continuamente, noche y día, y esa Palabra lo mantuvo libre.

    Entonces, cuando esos nuevos creyentes necesitaban saber cómo podían ser Sus discípulos, ya que un discípulo es “aquel que es como su maestro”, Jesús les dijo que hicieran lo mismo que Él había estado haciendo, Él les dijo: “«Si ustedes permanecen en mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.» ”

    La Libertad Celestial aquí en la Tierra

    Piensa en eso por un momento y deja que la realidad te golpee.

    ¡La Palabra de Dios es la Palabra de libertad! Permanecer en esta verdad es lo que hizo libre a Jesús. Y permanecer en esta verdad es lo que te hará libre a ti.

    La realidad es que ya eres libre, entraste en esa libertad en el momento en que naciste de nuevo, en el instante en el cual creíste en la verdad acerca de Jesús y actuaste en consecuencia al recibirlo como tu Señor y Salvador, se impartió libertad a tu espíritu, Dios mismo te hizo una nueva creación, Él te hizo justo con Su propia justicia, Él borró tu pasado pecaminoso y te dio Su propia naturaleza.

    “Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.”(Véase Romanos 8:2.)

    La mayoría de los cristianos ni siquiera han comenzado a comprender el tipo de libertad que se les ha dado en Jesús. Algunos nunca lo experimentarán hasta que lleguen al cielo. Pero no tenemos que esperar hasta entonces para disfrutar esta libertad, sí permanecemos en la Palabra, podemos vivir en libertad celestial aquí mismo en la tierra.

    “Bueno, hermano Copeland, tengo una enfermedad en mi cuerpo y no sé qué hacer al respecto”.

    Ve a la Palabra de Dios y toma la verdad sobre la sanidad divina y está te hará libre.

    “Estoy atado por malos hábitos y no importa cuánto lo intente, parece que no puedo dejarlos”.

    Ve a la Palabra de Dios y toma la verdad al respecto, permanece en esta verdad y te hará libre.

    “¡Pero tengo problemas reales! He ido a médicos, psicólogos y psiquiatras. Me han asesorado terapeutas altamente capacitados e incluso ellos no han podido ayudarme”.

    Entonces no te están diciendo la verdad. Toda la medicina, la psicología y la psiquiatría del mundo apiladas en un solo lugar no pueden hacer lo que la Palabra de Dios puede y hará en tu vida. Los expertos en esos campos pueden decirle muchos hechos naturales. Ellos pueden darte mucha información acerca de tus circunstancias. Es posible que incluso que puedan brindarte ayuda o alivio temporal. 

    Pero Jesús dijo que la Palabra de Dios es la verdad (Juan 17:17). Así que si no te están dando la Palabra, no te pueden hacer libre.

    No Compres las Mentiras

    ¿Estoy diciendo que debes negar o ignorar los hechos y circunstancias naturales de la vida? Para nada, si quieres ser libre, debes enfrentarlos directamente y cambiarlos por la fe en la Palabra de Dios. Los hechos no son ni verdades ni mentiras. Son simplemente condiciones temporales, la verdad es lo que Dios dice acerca de esas condiciones, las mentiras son lo que el diablo dice de ellas.

    Si permanecer en la verdad de lo que Dios dice acerca de las condiciones y circunstancias naturales te hará libre, entonces continuar en las mentiras que el diablo te dice te mantendrá atado, por eso el diablo miente las 24 horas del día, los siete días de la semana. ¡Con razón Jesús llamó al diablo el padre de la mentira! (Juan 8:44)

    Las mentiras son las armas de terror que el diablo usa para amenazarte e intimidarte. Son los barrotes de la prisión que usa para encerrarte en el pecado, la enfermedad, el dolor y la escacez, ¡las mismas cosas de las que Jesús te ha liberado!

    Cuando la enfermedad nos ataca, el diablo nos miente y nos dice: Es mejor que te vayas a la cama. Esta vez no vas a sanar. Esta enfermedad es solo tu cruz para llevar… Dios quiere usarla para enseñarte. algo.

    Cuando nos encontramos con necesidades económicas, el diablo miente y dice: “El dinero que necesitas no llegará a tiempo. Nunca encontrarás un trabajo mejor. Siempre has sido pobre y siempre serás pobre”. Pero está bien, la pobreza es solo la forma en que Dios te mantiene humilde.

    Cuando estamos en problemas y necesitamos liberación, el diablo nos miente y nos dice: Dios no te ayudará a salir de esta situación. Después de todo, es tu culpa. Él solo te va a dejar ahí para enseñarte una lección.

    El diablo seguirá y seguirá diciéndonos mentiras como las que te mencioné anteriormente, sin embargo, la verdad de la Palabra de Dios prueba el engaño de las mentiras de Satanás. Nos dice claramente que Jesús no vino para dejarnos enfermos, pobres y tristes. Él dijo: “«El Espíritu del Señor está sobre mí. Me ha ungido para proclamar buenas noticias a los pobres; me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos, a dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos y a proclamar el año de la buena voluntad del Señor.» (Lucas 4:18-19) .

    Eso es lo que Jesús estaba haciendo durante Su ministerio terrenal y como Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos (Hebreos 13:8), ¡eso es lo que Él está haciendo hoy!

    Declara la Verdad al Respecto

    Una persona que realmente captó esta revelación fue mi madre. Ella era una verdadera guerrera de oración que amaba a Dios y simplemente era brutal con el diablo. La gente sabía que cuando ella los ministrara, les diría la verdad y los haría libres. Entonces, en su grupo de oración los lunes por la noche en su casa, la gente acudía en masa.

    Una noche, después de uno de esos estudios bíblicos, escuchó a un par de predicadores bautistas hablando mientras salían por la puerta principal. Uno de ellos se volvió hacia el otro y dijo: “En todos los años que he estado en el ministerio, nunca he tenido mucha simpatía por el diablo”, dijo. “Pero después de que esa mujer acabó con él, sentí algo de lástima por él, ¿no es así?”

    Siempre me río cuando pienso en eso porque así era mi madre. Ella fue dura con el diablo.

    Recuerdo a un hombre por el que oró quien probablemente pensó (al menos por unos minutos) que ella también era bastante dura con la gente. Era un joven pastor llamado Jimmy Hester y cuando empezó a asistir al estudio bíblico de mi madre, estaba preocupado por su salud, aunque era joven, la mayoría de los hombres de su familia, incluidos su padre y su abuelo, habían muerto jóvenes de una enfermedad cardíaca y Jimmy ya mostraba signos de tenerla.

    Después del estudio bíblico, Jimmy fue a pedirle oración a mi madre y comenzó a contarle el problema. “Mi abuelo murió de problemas cardíacos. Mi padre murió de problemas cardíacos”, dijo. “Ahora tengo presión arterial alta y problemas cardíacos”.

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  • El Verdadero Significado del Dominio

    El Verdadero Significado del Dominio

    Hay una frase que a Kenneth Copeland no le gusta.

    Sin duda, también la has escuchado, por lo general en círculos religiosos cuando las circunstancias parecen estar por debajo de lo que Dios nos ha prometido en Su Palabra.

    “Bueno… Dios es soberano.” Por supuesto, sin duda, Dios es soberano, pero lo que la gente realmente dice detrás de esa declaración es: “Nunca se sabe lo que Dios va a hacer”. El problema con esa visión de la soberanía es que nos libera de toda responsabilidad. Después de todo, si Dios es soberano, Él hará lo que quiera de todos modos, así que bien podríamos ir a ver televisión y olvidarnos de la situación, ¿verdad? Esto no es correcto.

    Según el Salmo 8:6, Dios mismo puso a la humanidad a cargo, nos dio dominio y puso todas las cosas bajo nuestros pies. Él no interviene en los asuntos de la Tierra cuando quiere. Él respeta el dominio y la autoridad que nos ha dado.

    ¿Están todas las cosas bajo tus pies hoy?

    Si no es así, es hora de echar un vistazo más de cerca a lo que realmente significa el dominio.

    1. Dominio Significa Operar en la Unción

    “«El Espíritu del Señor está sobre mí. Me ha ungido para proclamar buenas noticias a los pobres”. –Lucas 4:18 (RVC)

    El dominio es un regalo dado por Dios a Su pueblo que requiere Su unción sobrenatural, te pertenece, pero no es automático. Se necesita fe, caminar en amor y operar en la unción. La palabra ungir significa “derramar, aplicar o untar”, por eso cuando ungimos con aceite esto representa el derramamiento del Espíritu de Dios.

    Operar en la unción es lo que te da la capacidad de tomar dominio sobre cada área de tu vida, para hacer cosas que nunca podrías hacer de otra manera. La unción es lo que le dio a Sansón fuerza sobrenatural y la habilidad de vencer a sus enemigos. La unción es lo que permitió a David matar a Goliat. Y la unción es lo que le permitió a José el conocimiento para administrar una propiedad importante para Potifar con notable éxito.

    Esa misma unción está disponible para ti hoy. ¡Esta es la unción en la que debes vivir si quieres operar con el dominio que Dios te ha concedido!

    2. Dominio Significa Prosperar Financieramente

    “Jehová te abrirá su buen tesoro, los cielos, para dar lluvia a tu tierra en su tiempo y bendecir la obra de tus manos; y prestarás a muchas naciones, pero tú no tomarás prestado”. –Deuteronomio 28:12 (AMP)

    Él dominio es lo que te diferencia del resto del mundo, especialmente en lo económico. Como creyente, siempre debes ser la cabeza de cada situación, no la cola. Eso significa que tienes dinero en abundancia para atender tus propias necesidades y ser una bendición para quienes te rodean. Significa que tu eres el que presta, NO el deudor. 

    La gente debería poder ver LA BENDICIÓN del Señor sobre ti. Deben ver que prosperas en cada situación, sin importar cuál sea tu trabajo o el estado de la economía. ¡Es un testimonio de la bondad de Dios!

    ¿Qué pasa contigo? ¿Sientes que tienes dominio financiero y autoridad sobre tus finanzas? ¿O las facturas, las deudas y los problemas relacionados con el trabajo parecen gobernarte en su lugar?

    Comienza a verte con dominio en el área de las finanzas. Cuando se te presente una situación financiera inesperada, toma autoridad en lugar de caer en una mentalidad de víctima. Cuando comienzas con la mentalidad correcta, responderás con las acciones correctas.

    Las acciones correctas frente a las presiones económicas son creer por la victoria, hablar la victoria y extender la mano para tomar lo que te pertenece. Implican resistir al diablo, ponerlo bajo tus pies y negarte a aceptar cualquier cosa diferente a lo mejor de Dios.

    3. Dominio Significa Sobresalir hasta el Lugar más Alto Posible

    “El Señor te pondrá a la cabeza, nunca en la cola. Siempre estarás en la cima, nunca en el fondo, con tal de que prestes atención a los mandamientos del Señor tu Dios que hoy te mando, y los obedezcas con cuidado.”—Deuteronomio 28:13 (NVI)

    Sobresalir basado en la Palabra de Dios es prosperar en el área financiera, física y en tus relaciones interpersonales. Ese es el resultado de LA BENDICIÓN.

    La Bendición de Dios en tu cuerpo significa que no te conformas con dolores, molestias, alergias, enfermedades y/o contratiempos relacionados con la edad. Sobresales al lugar más alto posible, que es una larga vida en un cuerpo fuerte y saludable.

    La bendición de Dios en tus relaciones significa que no te conformas con conflictos en tu hogar, un matrimonio roto, un deseo insatisfecho de familia o hijos rebeldes. Sobresales al lugar más alto posible, que es una familia con la que la mayoría de la gente solo sueña. El domino es vivir diferente a como vive el mundo. Nuestras familias son diferentes a las del mundo, son bendecidas y prosperas.

    La bendición desde el punto de vista financiero significa que no te conformas con la necesidad, un mal salario, estar atrapado en el mismo trabajo año tras año, pedir préstamos o vivir de apretado económicamente. Tú sobresales al lugar más alto posible al AUMENTAR continuamente tu salario, tus ahorros, tus inversiones y tus donaciones.

    Lo primero que escuchó un oído humano fue: “¡Bendito seas!” Eso es un mandato. Es hora de cumplirlo.

    4. Dominio Significa Esperar ser Bendecido en Medio de la Escasez

    “Isaac sembró en aquella región, y ese año cosechó al ciento por uno, porque el Señor lo había bendecido”. –Génesis 26:12 (NVI)

    Tal vez eres bueno esperando dominio y bendición… a menos que aparezca algo como COVID-19 o una recesión económica. Entonces, tienes miedo de perder tu trabajo o ver caer el mercado de valores como todos los demás.

    El dominio significa que esperas ser bendecido incluso en medio de la escasez.

    La historia de José prosperando en prisión y durante una hambruna no es solo una historia agradable que se supone que debe entretenernos. ¡En Él! Es un ejemplo de cómo debemos esperar vivir nosotros: un llamado a vivir en dominio.

    El Dominio significa esperar ser bendecido en medio de la escasez, cuando a tu alrededor muchos están perdiendo sus trabajos, tú esperas prosperar y tener ofertas de trabajo. Cuando la inflación aumenta y tu moneda local se devalúa, tienes paz y confías en la unción para guiarte, protegerte y prosperarte.

    El dominio significa que no estás sujeto a los tiempos, los tiempos están sujetos a ti. ¡Y tú lo sabes!

    5. Dominio Significa Vivir en Sanidad

    “Miren, les he dado autoridad sobre todos los poderes del enemigo; pueden caminar entre serpientes y escorpiones y aplastarlos. Nada les hará daño”. –Lucas 10:19 (NTV)

    Tienes dominio sobre Satanás, quien es el autor de la enfermedad y las dolencias. ¡Por lo tanto, debes ESPERAR vivir en salud divina todos los días de tu vida porque tienes dominio!

    Toma dominio sobre los síntomas y los resultados médicos negativos. Ni por un minuto permitas sentirte como una víctima. Tienes autoridad. Tómala en el Nombre de Jesús. Háblala por el poder de la sangre de Jesús. Eres redimido por la sangre del Cordero y la palabra de tu testimonio. Toda enfermedad y dolencia está debajo de tus pies. Espera vivir en la sanidad divina todos los días de tu vida.

    6. Dominio Significa Destruir todo Yugo

    “…pero cuando te fortalezcas…sacudirás su yugo de tu cerviz.»” —Génesis 27:40 (RV)

    Enemigos, depresión, el peso del pecado, presiones excesivas. Todos estos son yugos que deben ser destruidos. El diablo quiere obstaculizar tu promoción, crecimiento y prosperidad. Él quiere DETENER lo que Dios ya ha puesto en marcha en tu vida. 

    El dominio significa destruir todo yugo aprovechando la unción que destruye el yugo que está al alcance de tu mano.

    Es hora de tomar la autoridad divina y ser libre de la esclavitud. Dale la orden al fracaso, la pobreza, la adicción o cualquier otro yugo que te dejen AHORA en el Nombre de Jesús. Tienes dominio.

    Ahora que sabes lo que realmente significa el dominio, es hora de ejercerlo y demostrarlo para que otros puedan presenciarlo y convertirse ellos mismos en ciudadanos del reino de Dios. Rompe todo yugo, aléjate de toda carga y toma asiento en LA BENDICIÓN. ¡Vive una vida de dominio!

  • 4 Hábitos para Crear una Vida Victoriosa

    4 Hábitos para Crear una Vida Victoriosa

    A veces, parece como si estuviéramos enfrentando problemas gigantes, estamos haciendo todo bien —diezmar, ofrendar, orar y confesar la Palabra — y, sin embargo, siguen surgiendo problemas. Podemos tender a preguntarnos, ¿qué estoy haciendo mal?.

    Llamamos a nuestros amigos y familiares para contarles las malas noticias. Repetimos una y otra vez esta mala noticia, mientras pedimos oración y apoyo. Poco sabemos, al repetir esas malas noticias, en realidad estamos pidiendo que se acumulen más malas noticias sobre nosotros (Mateo 12:37).

    Nos guste o no, vivimos de cada palabra que confesamos, así como Dios habló para crear el universo, nosotros hablamos para crear nuestras vidas. Vivimos en un sistema creado, activado y dominado por palabras en el que obtenemos exactamente lo que decimos. Entonces, si seguimos repitiendo malas noticias, seguiremos viviendo con las malas noticias, sí seguimos repitiendo la Palabra de Dios, viviremos en Sus buenas noticias (Génesis 1:1-4; Proverbios 18:21; Mateo 12:37).

    Dado que las buenas nuevas y las promesas de Dios están llenas de bendiciones, no hay mejor manera de vivir nuestras vidas que por Su Palabra. En Su Palabra hay paz, prosperidad, libertad, poder, sanidad y más.

    Si estás listo para alinear tus palabras con las palabras de Dios, estudia estos 4 hábitos para crear una vida victoriosa.

    Hábito # 1

    Alinearse con la Palabra de Dios

    “Envió su palabra y los sanó, y los libró de su destrucción.” –Salmo 107:20 (NVI)

    Si estuvieras construyendo una casa, ¿querrías que las tejas se alinearan entre sí? ¡Por supuesto! Si las tejas no se alinearan, tu nueva casa podría derrumbarse en cualquier momento, la lluvia caería a través del techo y tus vecinos verían a través de las grietas en sus paredes. Así como este escenario no suena ideal, tampoco lo es construir tu casa espiritual sin una sólida alineación con la Palabra de Dios.

    Una de las maneras más rápidas de ver cambios en tu vida es enfocarte en Su Palabra a primera hora de la mañana. A medida que te acercas al Señor y te enfocas en la Palabra, automáticamente alinearás tus pensamientos con los Suyos. Puedes construir tu fe con Él en oración y escuchar Su dirección para tu vida. Mientras haces esto, tu fe se disparará y lo que dices cambiará, pasarás de hablar de síntomas o problemas a declarar solo victoria (Jeremías 29:11). 

    Lo que hablamos es importante porque nuestras palabras son nuestros contenedores espirituales. Son cápsulas que transportan el miedo o la fe, la muerte o la vida, el amor o el odio, la sanidad o la enfermedad. Nuestro Dios es tan amoroso que nos da a elegir qué palabras pronunciamos. Si hablamos palabras de miedo (“contenedores de miedo”), nos sentiremos agobiados y sin esperanza, y hablaremos con miedo y negatividad. Si declaramos palabras de fe, entonces viviremos más livianos, llenos de esperanza y nuestro discurso se alineará con la abundancia ilimitada de Dios.

    Como dice en la escritura anterior, la Palabra de Dios contiene vida, sanidad y liberación. Como creyentes, podemos reclamar todo lo que dice la Palabra. Dado que Su Palabra es el máximo poder y autoridad sobre nuestras vidas, podemos hablar palabras directamente influenciados por la Palabra, y el diablo tiene que huir. Una vez que el diablo huya, nuestras circunstancias cambiarán rápidamente (Proverbios 13:3).

    Hazte una promesa ahora mismo de hablar solo de lo que está en la Palabra de Dios, si llegan malas noticias, no te lamentes ni te desanimes. Ten los versículos de emergencia a la mano y habla la Palabra primero. En lugar de correr hacia un amigo, corra hacia el Señor y ve lo que Él dice acerca de tu situación. Incluso en tus momentos más oscuros, Él quiere bendecirte y llevarte a la cima. Él es tu Dios, el Dios de las bendiciones, y Él te llevará a la victoria cada vez.

    Hábito # 2

    Comprender que la Palabra es Poder de Dios

    “La tierra era un caos total, las tinieblas cubrían el abismo, y el Espíritu[a] de Dios se movía sobre la superficie de las aguas. Y dijo Dios: «¡Que exista la luz!» Y la luz llegó a existir”. –Génesis 1:2-3 – NVI

    La Palabra de Dios formó este universo y tiene un poder dinámico y vivificante. Mientras buscas crear una vida victoriosa, usar Su Palabra puede alterar cualquier circunstancia a tu favor.

    Considera esta ilustración: si llevaras una valiosa bolsa de diamantes, ¿la arrojarías a un lado como una vieja muñeca de trapo? Por supuesto no. Los diamantes son valiosos, y así como esos diamantes son valiosos, la Palabra es valiosa y poderosa. Es por eso que Satanás viene inmediatamente a robar la Palabra de Dios. Y así como no dejarías que un ladrón te robara fácilmente tu bolsa de diamantes, no puedes permitir que Satanás te robe la Palabra o te aleje de la Palabra. Cuanto más te concentres y creas en la Palabra, más frutos darás y más las promesas de Dios florecerán en tu vida. La Palabra de Dios hará su parte mientras nos neguemos a apartarnos (Marcos 4:13-20).

    Hábito #3

    Hablar Palabras Llenas de Fe

    “En la lengua hay poder de vida y muerte; quienes la aman comerán de su fruto”. –Proverbios 18:21 (NVI)

    Una vez que declaraste a Jesús como tu Salvador, el poder del Todopoderoso vino a vivir dentro de ti,  Él formó este mundo con Sus palabras, tú formas tu mundo con las palabras que hablas. Ese es el poder que te ha dado Jesucristo, y para bien o para mal, tú creas tu propia vida (Génesis 1:27; Romanos 8:17; Santiago 3:8-10; Proverbios 10:19-21).

    Por ejemplo, Kenneth Copeland y su familia hablaron palabras llenas de fe cuando le diagnosticaron una mancha maligna en la piel. El hermano Copeland no entró en pánico por el diagnóstico. En cambio, reunió a su familia fiel y declararon Santiago 5:14-15. El hermano Copeland podía sentir la unción en las palabras y declaró: “¡Eso fue todo!”. Cuando el hermano Copeland volvió al médico, no pudieron encontrar ningún cáncer. Ese cáncer había muerto por esas palabras llenas de fe.

    Al igual que el hermano Copeland, has sido hecho la justicia de Dios en Cristo Jesús y puedes obtener cualquier cosa en esta vida. Si puedes encontrarlo en la Palabra, Dios te lo proveerá. No dejes que otras personas o el diablo te digan que Dios no es capaz; Es más que capaz. Entonces, habla la Palabra solo con fe, y sigue hablando esas palabras llenas de fe hasta que veas la manifestación de lo que estás hablando.

    Hábito #4

    Se Específico

    “delante de Dios, tal como está escrito: «Te he confirmado como padre de muchas naciones».[a] Así que Abraham creyó en el Dios que da vida a los muertos y que llama las cosas que no son como si ya existieran”. –Romanos 4:17 NVI

    ¿Alguna vez pedirías una manzana si quisieras una naranja? Por supuesto no. Serías específico y pedirías lo que quieres o necesitas. Sin embargo, muchos cristianos dicen que el Señor les da lo que Él cree conveniente. No no no. Él nos da generosamente según los deseos de nuestro corazón (Salmo 37:4; Efesios 3:20).

    Así como eres específico sobre lo que deseas en lo natural, se específico sobre las cosas que deseas en el espíritu. Como dice Gloria Copeland, “¡Tienes que tomarlo!” Mientras lo que pidas se alinee con Su Palabra, puedes tenerlo.

    Abraham se convirtió en el padre de muchas naciones al ser específico con su fe. Cuando Abraham entró en pacto con Dios, creyó lo que Dios le dijo. Como resultado de escuchar a Dios, creer lo que dijo y llamar a lo que aún no había visto, se convirtió en el padre de nuestra fe (Gálatas 3: 6-9).

    Gloria Copeland fue específica cuando quería su hogar. No tenía evidencia de poder pagar una casa hermosa cuando ella y el hermano Copeland comenzaron su vida juntos. Pero ella sabía que el Señor se deleita en suplir los deseos de nuestro corazón, así que habló con el Señor acerca de su nuevo hogar. Mientras hablaba con Él, tuvo una idea de cómo quería que fuera la casa. Empezó a recortar imágenes de revistas para mantener la visión ante ella. Solo unos años más tarde, recibió la casa hecha a la medida con la que había estado soñando, libre de deudas y completamente amueblada.

    La hermana Gloria habló de lo que aún no podía ver; y tú también puedes. Sueña en grande y sé específico. Si estás pensando en una casa, no te conformes y busques un apartamento tipo estudio. Si vives en un estudio en este momento, da gracias a Dios por ello. Agradécele por lo que tienes, y una vez que hayas especificado lo que quieres, decláralo y sigue agradeciéndole por ello. Lo mismo ocurre con tu sanidad, la salvación de tu familia, la protección de tus hijos y todo lo demás que desees.